M.J.A. - OURENSE
Sinaí Giménez, presidente de la Asociación Pueblo Gitano en Galicia que representa a los miembros de esta etnia en la comunidad gallega, va a pedir a los servicios del Menor de la Xunta "una reunión urgente" con los padres de Moisés, el niño al que quieren ingresar en un tutelar para paliar sus problemas de obesidad así como con el abogado de la familia, para que traten de solucionar este tema por la vía del dialogo y evitar una decisión drástica, pues es muy difícil que un gitano entregue a un hijo "antes emprende la huida", advierte Giménez.
El presidente de este colectivo en Galicia tiene encomendado el papel de mediador con las instituciones en este y en otros conflictos que puedan presentarse tanto de tipo legal como cultural, "y sé por experiencia que cuando no hay dialogo y las cosas no llegan a un punto de acuerdo, el gitano huye no le importa dejar la hacienda o lo que tenga y escaparse con su hijo a cualquier otro punto de España o de Europa", avisa.
A la espera de que se sepa si la familia hace entrega del niño la Xunta para que Moisés, de 9 años de edad y 70,6 kilos de peso se someta a una dieta que mitigue las patologías alguna de ellas muy graves según fuentes sanitarias,que le ha ocasionado su obesidad, el portavoz del esta asociación y mediador de la familia puntualiza que "el auto del juez no dice en ningún momento que se le vaya a quitar la tutela, ahí se avanzó porque la propia Xunta entendió que se podía hacer algo por el niño sin tener que retirar a los padres la custodia pues eso era muy drástico".
Añade que "el propio juez deja un vacío en la resolución dictada la pasada semana, por lo que si bien desconozco cuál es la estrategia que ha fijado el letrado de la familia, nosotros apostamos por que en lugar de llevar al niño a un tutelar, la Xunta ejerza una "tutela" directa para controlar estrechamente el cumplimiento de esa dieta".
"Ya hubo algunas fugas"
Según Sinaí Giménez "ya hubo fugas de personas a las que por falta de dialogo y emprendieron la huida incluso a Europa. Añade que "es muy difícil, creo yo, que un gitano entregue a su hijo con tanta facilidad como hacen otros, y si se ven muy presionados podrían marcharse incluso fuera de España."