M.J.A. - OURENSE
El caso de Moisés se ha convertido en centro de debate en el ámbito nacional sobre el que han opinado desde psicólogos de renombre a pediatras, juristas, sociólogos o endocrinos infantiles. Todos coinciden en que se trata de entender y hacerse entender por una "cultura diferente", la gitana y que hay que aprender a hablar en su idioma.
Un estudio que acaba de publicar la Dirección General de Sanidad y Consumo de la Unión Europea bajo el título "Salud y Comunidad Gitana" demuestra que al margen de suspicacias xenófobas, si hay una cultura alimenticia diferente, que hace que los gitanos tengan un porcentaje de obesidad superior al resto de la población europea o que van mucho menos al médico.
Según este estudio de ámbito europeo el 26,4 por ciento de las mujeres de esta etnia padecen obesidad, así como un 18,2 por ciento de los hombres, mientras que en el resto de mujeres europeas se dan un 15,2 por ciento de casos de obesidad y un 15,5 por ciento en los varones .
Ademas un 8,4% de las niñas gitanas consultadas reconoció que nunca tomaba el desayuno frente a un 5,5 por ciento de los niños. Es decir que este mal hábito es cinco veces superior en los niños gitanos que en el resto de los niños europeos. También un 23,2 por ciento de las mujeres de la etnia gitana consultadas reconoció que no había ido nunca al ginecólogo.
El estudio, que confirma desigualdades con respecto al resto de la población tanto en el tema de la salud como de asistencia al médico, comprueba que la dolencia más habitual entre esta etnia son la migrañas o dolores de cabeza que afectan a un 22,2 por ciento de la población y hay según el tipo de vida que lleven mayor prevalencia de algunas enfermedades crónicas como alergias (13,9), o hernia (12,1%). Por otro lado, más de un 41 por ciento de los niños y adolescentes consultado padecen asma o alergia según las conclusiones de este estudio de la UE.