SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Luis Montoya Salazar y Margarita Gabarres Montoya, los padres del pequeño Moisés, aquejado de obesidad, motivo por el cual su tutela corre a cargo de la Xunta de Galicia, llevan todo el fin de semana estudiando la decisión de si entregan a no a su hijo al centro de menores de A Carballeira, después de que su letrado les informara el viernes de los pros y los contras de seguir ocultando el paradero del niño a la autoridad judicial y a la Administración.
Así lo manifestaba ayer el abogado de la familia, José Manuel Rodríguez, que señalaba que, según las previsiones, sus clientes podrían hacer pública su decisión el martes, "después de que mañana me informen a mí de que lo que tienen pensado hacer", aclarando que, "decidan lo que decidan, contarán con todo mi apoyo".
Cabe recordar que un auto dictado por el juez el pasado jueves, desestimaba la petición de los padres de Moisés, de la suspensión de las medidas cautelares acordadas, que alegaban, por parte de la Consellería de Traballo e Benestar de la Xunta de Galicia, la existencia de una situación de desamparo del menor.
Aunque Luis Montoya y Margarita Gabarres sostuvieron durante todo este proceso que harían lo que fuera por no ceder a la petición de la administración y de la autoridad judicial, su abogado señalaba ayer que al explicarle los riesgos a los que se exponen si siguen teniendo al niño "escondido", el matrimonio decidió valorar qué hacer.
Mientras, en el pueblo en el que viven, Canibelos, no se habla de otra cosa, y hay opiniones muy diferentes sobre qué deberían hacer con el niño. Así, mientras algunos vecinos aseguran que puede estar en riesgo la salud del menor y debería estar internado en un centro para que controlen su dieta, otros no entienden cómo pueden apartar a un niño de sus padres.
Un vecino de Canibelos comentaba ayer que "he visto a ese niño comer auténticas cantidades de comida sin ningún tipo de control, por lo que es evidente que sus padres no son responsables con respecto a su alimentación".
"Acabará escapándose"
Sin embargo, María Luisa Sánchez y su esposo, José Bergantiño, que viven a escasos metros de los padres de Moisés, insisten en que no sería bueno para el niño separarle de sus padres. "Lo que tienen que hacer los médicos es venir a controlarle a su casa todos los días, pero no llevárselo a un centro de menores, porque está claro que como lo hagan, el niño acabará escapándose".
Aseguran que el pequeño hace dos meses que no vive en el pueblo, pero se muestran convencidos de que las personas que lo cuidan lo están haciendo bien "porque el niño adelgazó un montón".
María Luisa habla a diario con la madre del niño y ayer mostraba su convencimiento de que "Margarita y Luis han recibido un buen escarmiento con lo sucedido, y están muy concienciados de que tienen que controlar muy bien la alimentación de su hijo. Si lo dejan estar con sus padres ellos van a responder, porque saben que se equivocaron durante estos años".
Por su parte, el presidente de la Asociación del Pueblo Gitano de Galicia, Sinaí Jiménez, aseguraba ayer que "hay que agotar todas las vías antes de internarlo".