REDACCIÓN - OURENSE
Un proyecto de la arquitecta Carmen Mazaira, con un presupuesto de ejecución de un millón y medio de euros, que combina piedra, madera y el aprovechamiento del agua termal como recurso para calentar la futura zona de comedor del Campo da Feira, convertitrá ese recinto símbolo, pese a su deterioro actual de la ciudad, "en una zona totalmente renovada, donde la madera, la piedra y las especies vegetales convivirán con el medio ambiente", como indicó la autora del proyecto durante la presentación.
Pero para levantar ese nuevo recinto, en el que no faltan pinceladas "zen", que otorgará al Campo da Feira la higiene y la belleza que le negó el desarrollismo, ha sido necesario derribar los viejos puestos de las tabernas y la zona de comedor, lugar de cita de cada 7 y 17 de mes, jornadas feriales, de miles de aficionados al pulpo.
Estos días empieza a emerger ya la estructura de lo que va a ser el nuevo recinto. La zona se abre visualmente al río, del que estaba separado por construcciones de hormigón y mirando a la riberas se levanta ya, como puede verse en la fotografía superior, el esqueleto de la futura construcción.
El área para comensales incorporará una novedad técnica, pues pese a que seguirá siendo un recinto abierto, su temperatura ambiente será mejorada en invierno gracias a la calefacción de suelo radiante, cuyo calor será generado por el agua termal que hoy está desaprovechada y vierte al río.
Porque este nuevo Campo da Feira va a ser "un espacio entre aguas", según lo definió Carmen Mazaira, y para ello se crearon apartados muy delimitados, como un espacio con una gran cubierta que está prevista como lugar de reunión, cumpliendo así la misión que tenían antiguamente las carballeiras.
Se hará también una zona de parking cubierto, que es la que marca la entrada al recinto y que permite ocultar y ordenar los vehículos estacionados. Y habrá además un restaurante estable, pero de estructura ligera en cristal y madera, para que los ciudadanos puedan ir a comer a esta zona cualquier día de la semana y no sólo los días feriales en los que vienen las "pulpeiras".
El proyecto incorpora todo el sistema sanitario e higiénico del que carece el recinto actual, con zonas de lavaderos para los titulares de las tabernas o un comedor con mesas y asientos escamoteables, que permitirá poder ocultarlos bajo la losa granítica en la que se asientan para que esa plataforma pueda ser utilizada para actos sociales o representaciones culturales o musicales. Por si fuera poco, las aguas pluviales serán recogidas y reutilizadas para limpiar el recinto.