KARINA RIVERO - OURENSE
El dolor es el síntoma que hace que con mayor frecuencia las personas acudamos al médico, de manera que representa uno de los mayores problemas de salud e incapacita a millones de personas en el mundo. Es paradójico que al tiempo casi nadie consigue explicar en qué consiste, ni siquiera aquéllos que lo padecen cada día. Es por ello que los especialistas en este campo creyeron conveniente celebrar un congreso todos los años para hacer progresos en este campo. Ésta es la tercera reunión, en la que cuentan con la presencia del doctor Ricardo Cruciani, una eminencia mundial en este multidisciplinar campo.
– ¿El dolor físico está determinado por factores psicológicos?
– Hay varios tipos de dolor; el dolor producido por la estimulación de nuestras estructuras dolorosas, que se activan, por ejemplo, cuando nos quemamos. Luego está el dolor que se manifiesta por la estimulación de estructuras nerviosas, que sería el caso de una persona que sufre un desplazamiento de un disco lumbar, por ejemplo. Y ya por último está el dolor psicogénico, influido por factores de tipo psicológico.
– ¿Hoy en día se tratan todos los dolores?
–Si, esto es algo que no ocurría hace veinticinco años, cuando los pacientes se morían de dolores oncológicos porque había gente que decía que lo último que se le quita a un enfermo terminal es la dignidad.
– ¿Por qué las personas sentimos de diferente forma el dolor?
–El dolor es un estado muy complejo, ya que tiene una parte sociológica y otra orgánica. Determinados grupos étnicos de características emocionales determinadas tienen un umbral de dolor más bajo que otros. Es decir, con un bajo estímulo sienten dolor mientras otros no sienten nada. Esto te ayuda a entender por qué hay personas que se quejan de dolor y otras no.
– ¿Hay diferencias en la forma de sentir dolor en cuanto a sexo, edad o nacionalidad?
–En lo relativo a hombre y mujer, los estrógenos tienen un papel fundamental en la susceptibilidad al dolor. En términos de edad, los niños y los viejos son dos extremos de la población donde el sistema de dolor se comporta de forma distinta. Hay gente que cree que los ancianos sienten mucho menos, pero no es cierto. Aunque determinados sistemas son menos eficientes y deterioran el cuerpo, el del dolor se mantiene bastante activo.
También se ha encontrado una enzima que podría explicar por qué hay poblaciones hispanas que tienen mayor resistencia al dolor que el de la población de Gran Bretaña, por ejemplo.