K. RIVERO - OURENSE
Alrededor de setenta fieles de A Gudiña se concentraron ayer ante la sede del Obispado en Ourense para desplegar sus pancartas en protesta por el traslado de su párroco, Antonio Fernández Blanco, que pasará a oficiar misa en Santa María de Carballeda.
La gran mayoría de los vecinos, según los propios manifestantes, reclaman que se detenga el traslado, y amenazan con "no asistir más a misa" de producirse el cambio.
Los motivos que alegan para tal "devoción" son la bondad y humildad del sacerdote, que además de no cobrar por los entierros, tiene la amabilidad de visitar a enfermos en domicilios y hospitales haciendo gala de una conducta intachable, según afirman los vecinos.
Los vecinos de A Gudiña reclaman "una explicación" para tal decisión, ya que hace ocho años que este párroco oficia misa en A Gudiña, su primera parroquia, y prácticamente todos sus feligreses "están absolutamente encantados con él", por lo que afirman que "lo echarán mucho en falta si se marcha", desenlace que no tienen previsto permitir.
Según fuentes vecinales también existe un sector contrario a la permanencia del joven párroco que desea su traslado, si bien insisten en que éstos "son minoría", señalaba Ángeles Barge en la manifestación de ayer.
Según esta vecina, hay mucha gente que no pudo asistir a la manifestación por motivos laborales, al celebrarse en viernes de mañana, pero afirmó que casi todos secundan la propuesta de que Antonio Fernández Blanco permanezca en A Gudiña.
De momento ya han convocado un día de huelga, en el que buena parte de los comercios mantuvieron sus puertas cerradas durante una hora, y han estado recabando alrededor de mil firmas con objeto de entregarlas en la sede del Obispado.
De momento el párroco se mantiene ajeno a toda la polémica y rechaza hacer declaraciones públicas.