J.FRAIZ - OURENSE
La Guardia Civil está investigando, sin descartar por el momento que los responsables pertenezcan a una banda organizada, para identificar a cuatro individuos encapuchados que asaltaron, la noche del jueves, a un constructor y a su esposa en su domicilio de A Pobra, en O Barco de Valdeorras. Según los testimonios de las propias víctimas Arturo P.F., de 68 años y Hermitas, su mujer de 67, uno de los desconocidos iba armado con una pistola.
El empresario y su esposa estaban en la cocina de la vivienda, poco después de las diez de la noche, cuando fueron sorprendidos por cuatro individuos que, al parecer, accedieron a la casa por una puerta trasera. En ese momento, estaba durmiendo en su dormitorio la madre de la esposa, de 90 años de edad, que no se percató de la situación. Los asaltantes debieron franquear el cierre exterior de piedra que rodea el domicilio y pasar, además, junto a los perros de los propietarios, que están en el patio de la casa.
Una vez dentro del domicilio, obligaron a la mujer a que los acompañase por diversas estancias de la vivienda de tres alturas, buscando un botín. Finalmente, se conformaron con varias joyas y dinero en efectivo que, por el momento, no ha sido cuantificado por la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil.
Tras perpretar el robo, condujeron a la mujer junto a Arturo y, al igual que habían hecho anteriormente con él, la maniataron. Según fuentes de la investigación, los asaltantes emplearon unas vendas que habían encontrado en la vivienda para inmovilizar a las víctimas.
Como relataron a la Guardia Civil, los desconocidos amenazaron con regresar y matar al matrimonio si daban la señal de alerta. Las víctimas esperaron, por precaución, alrededor de 40 minutos desde que los cuatro individuos, "que hablaban en español", se dieron a la fuga con el botín. Llamaron a un familiar, que presentó la denuncia.
Arturo, propietario de una empresa de contratación de obras, tuvo que ser atendido en el Hospital de O Barco tras sufrir una crisis nerviosa. El hombre permaneció toda la noche en observación, ya que padece problemas coronarios, y a primera hora de la tarde de ayer regresó a su domicilio, todavía visiblemente afectado por el sobresalto.
El constructor tiene magulladuras y pequeños golpes en la cara, aunque fuentes de la investigación señalan que tanto él como su mujer no mostraron resistencia ante la irrupción de los cuatro encapuchados.
Arturo reconocía a FARO ayer en el exterior de su casa, donde los familiares se concentraban para prestarles su apoyo, que en los últimos días había visto en la zona a personas desconocidas. Recuerda el comportamiento de los perros, que estuvieron ladrando antes del suceso, pero explicaba a este periódico que "no caía en la cuenta de que nadie pudiese atracarnos".
Los vecinos se lamentan por un hecho que creen excesivamente habitual. Dos asaltos en O Barco en el plazo de un año. Con todo, el concejal de Seguridad, Luis Ramos, puntualiza: "en el último comité de seguridad, registramos una bajada de delitos". Augura, además que"la Guardia Civil hará un gran trabajo".