A. C. - OURENSE
El psicólogo Abraham Maslow elaboró en el 1943 una teoría sobre los cinco escalones que el hombre debe recorrer para alcanzar la felicidad. Una vez que las necesidades alimenticias, la seguridad y el afecto están conquistados, el ser humano demanda el reconocimiento a su labor. Y esto ha sido lo que lograron siete reclusos del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar ayer en la celebración del Día de la Merced.
Un despliegue de autoridades para felicitar a los internos que en estos meses han evolucionado en su formación, en el deporte o en el trabajo. Desde el subdelegado del Gobierno, Camilo Ocampo; el magistrado Manuel Cid; el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez; Rogelio Martínez, delegado Territorial de la Xunta de Galicia; hasta el subdirector del centro Serafín Jardón y el Fiscal Xeral de la Audiencia Provincial de Ourense, Florentino Ayuso, elogiaron su trayectoria.
Entre los galardonados nervios, sonrisas y lágrimas de emoción. Delfín Conde trabaja en los talleres de mantenimiento. Antes de que dijesen su nombre, en su asiento los segundos pasaban despacio. Una vez que llegó el momento, su momento, con paso firme subió al escenario.
"Somos personas, y aquí nos tratan como ciudadanos", declaró. "Me siento muy orgulloso de haber conseguido este reconocimiento, para alcanzarlo hay que trabajar muy duro, y yo he hecho todo lo posible por tener un buen comportamiento", continuó Delfín.
Cristina Silva, natural de Lisboa, se deshizo en lágrimas al bajar del escenario. Ella está aprovechando este tiempo para formarse: "me marqué unos objetivos y fui constante. Acabé cuarto de la ESO, hice cursos de jardinería, informática, extranjería, todo lo que he podido".
Junto a ellos, Ronaldo, José Manuel, Antonio, María Victoria y Ángel alcanzaron el cuarto escalón de la pirámide de Maslow. Esta ha sido la mejor prueba de que la privación de libertad no es un castigo, sino la forma de reconducir la pirámide de la vida.