M.J.A. - OURENSE
La presencia hace unos meses de inspectores de Trabajo que trataron de identificar a las vendedoras que, en su mayoría de forma ocasional traen productos frescos, cosechados en sus huertas del rural del municipio para venderlos en el exterior de la plaza de abastos de As Burgas, ha provocado una caída del número de "rianxeiras", la mayoría mujeres y en edad de jubilación y pone en serio peligro este tipo de venta tradicional así como de la zona de "rianxo".
Por este motivo la nueva gerencia de la Plaza de Abastos, cuya asociación de comerciantes dirige desde las elecciones celebradas hace apenas dos semanas, Emilio González, un histórico empresario de este mercado ourensano, va a pedir al Concello una actuación urgente para salvar la zona de "rianxo" y que se proteja de algún modo a estas mujeres que acuden de forma habitual u ocasional a la plaza para sacar unos euros extra vendiendo los excedentes de su huerta, "pues sólo tratan de mejorar unas pensiones a veces muy deficitarias", explica el presidente de los comerciantes.
Este será uno de los temas prioritarios que presentarán los nuevos representantes de la Plaza de Abastos en la primera reunión oficial que va a mantener esta junta directiva la próxima semana con la concejal de Comercio, Turismo y Abastos de Ourense, Ana Garza.
"Que conste que nuestra relación con la concejal es excepcional y la mencionada situación vino dada no por la actuación del Concello sino por la presencia inesperada y en más de una ocasión de inspectores de Trabajo para identificar a estas vendedoras, lo que ha mermado el negocio, primero por la avanzada edad de muchas de ellas, que ya han decidido dejar este tipo de venta, y en otros casos por el miedo a que le quiten la pensión", explica Emilio González.
¿Qué mejor que los productos hortícolas cultivados muy cerca del mercado donde los adquirimos y que se han saltado por tanto el largo viaje desde los invernaderos y la insípida maduración en cámaras frigoríficas?
Esta es la pregunta, o más bien la proclama reivindicativa que hacen los comerciantes de la plaza, que entienden que "aunque el proyecto de recuperación de este mercado de abastos debe de incluir obras y mejoras integrales de la plaza de abastos y de su edificio civil, lo más significativo del mismo es el "rianxo".
Eso unido al sabor siempre distinto de los productos tradicionales, y a veces incluso a mejor precio que los producidos en invernaderos, es los que busca el consumidor que acude la zona de "rianxo" de Ourense.
Otro de los temas que pedirá la nueva junta directiva de comerciantes de la plaza a la concejal de Comercio es el acceso a una copia del anteproyecto de recuperación de ese mercado, "pues nos gustaría saber qué piensa hacer el Concello en la zona y aportar siempre que sea posible algunas ideas", añade el presidente de los comerciantes.
En estos momentos un 30% de los locales del edificio de la plaza están vacíos. "Pero estamos seguros que cuando se lleve a cabo ese esperado proyecto de recuperación y se doten todos los servicios que pueda demandar el ciudadano", apunta Emilio González. "La ocupación de los locales comerciales va a ser del cien por cien, de hecho ya abrió alguna pescadería nueva últimamente pese a las malas condiciones de la plaza", afirma.