J.FRAIZ - OURENSE
El Ministerio Fiscal solicita 9 años y medio de prisión para Alba R.R., de 22 años, acusada de golpear a un joven con un vaso de cristal y de provocarle, en uno de sus ojos, un corte limpio que ha reducido su capacidad visual al 5%; "sólo ve bultos, no es capaz de identificar personas e incluso tiene daño estético y fotofobia", matizan los informes médicos. A la imputada se le atribuye un delito de lesiones con la agravante de alevosía; cargos que también ha presentado la acusación particular durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial de Ourense. El proceso tendrá continuidad a principios del mes de octubre, tras ser aplazado por la incomparecencia de un testigo clave que acompañaba a la acusada en el momento del suceso.
La joven accedió a declarar, negando durante la vista oral unos acontecimientos que se remontan a la madrugada del 5 de abril de 2007. Según el escrito de acusación, Alba estaba en una discoteca de la ciudad junto a su compañero sentimental, que se enzarzó en una pelea con la víctima antes de que se produjese la presunta agresión. El joven, con gafas de sol para evitar las molestias que le provoca la luz, explicó que "no tenía nada contra ella y en aquel momento no estaba pendiente de ella", tras ratificar su participación en una pelea, según él, surgida por intentar calmar los ánimos entre su contrincante y un amigo.
Posteriormente, la víctima aludió al instante en que recibió la agresión, por la que tuvo que ser hospitalizado durante 7 días:"escuché un ruido de cristales, giré la cara y vi a Alba, que me tiró un vaso roto al ojo". En respuesta a la defensa, añadió además que nunca tuvo dudas de que la joven fuese la agresora, y manifestó que aquella noche, a pesar de haber consumido alcohol, "era consciente de todo".
La acusada reconoció el relato de los hechos hasta cuando se produjo la pelea, según su declaración instigada por la víctima. Afirmó, en su defensa, que no se acercó a él durante el altercado ni posteriormente, y matizó que la víctima quedó con el rostro cubierto de sangre exclusivamente por la pelea "a patadas, puñetazos y cabezazos" en la que se vio envuelto con el acompañante de la joven.
Esperanzas de recuperación
Las heridas ocasionadas por la agresión han afectado a la córnea, el cristalino y el iris, fundamentales para la autonomía del ojo. Sin embargo, existen posibilidades de que la víctima pueda recuperar parte de la agudeza visual, mediante un trasplante de los tejidos lesionados.