SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Tenencia ilícita de armas, robo, receptación y falsedad en documento oficial. Son las imputaciones, según fuentes de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Ourense que pesan sobre Manuel Vizoso, ex policía nacional que permanece en prisión sin posibilidad de fianza desde el lunes. Se le considera el cabecilla de una red organizada de venta de coches en Ourense, previamente sustraídos en Portugal, y a los que se dotaba de la documentación perteneciente a vehículos que habían sufrido siniestros graves, y que por el contrario, no habían sido dados de baja en la Jefatura Provincial de Tráfico.
Vizoso fue detenido el viernes por agentes de la Guardia Civil, que además registraron su casa y una nave a modo de garaje que posee en Taboadela, donde fueron encontrados varios vehículos de alta gama, que están siendo analizados, así como algún arma. Además, hallaron documentación y maquinaria con la que supuestamente se procedía a la legalización de los vehículos sustraídos.
El lunes pasó a disposición judicial pero se acogió al derecho de no declarar. Sin embargo, el juez, a petición del fiscal, decretó su ingreso en prisión sin fianza, al considerar la existencia de indicios suficientes para encarcelarle.
Investigación en Portugal
El subdelegado del Gobierno en Ourense, Camilo Ocampo, manifestaba ayer que aunque la operación continúa abierta, "se centra ahora en Portugal, ya que aquí, está atada de momento". Sin embargo, matizó, "los resultados que se vayan obteniendo en el país vecino, podrían repercutir de nuevo en Ourense".
El ex agente nacional está en el punto de mira de la policía desde hace varios años, después de que fuera expulsado del cuerpo por su presunta relación con el tráfico de drogas. Fuentes cercanas al encarcelado aclaraban ayer que Manuel Vizoso estuvo en prisión en dos ocasiones, una de ellas en la cárcel madrileña de Carabanchel, en la que permaneció más de dos años, y la otra en el penal de Pereiro de Aguiar, en el que estuvo privado de libertad más de un año. En ambos casos, matizaban, la falta de pruebas provocó que quedase libre y que las causas fueran archivadas. "Estuvo en la cárcel sin ser culpable y nunca reclamó nada", señalan.