SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Abatidos por el dolor y la tristeza, Cesáreo y Ramona, los padres de Laura Alonso, todavía no tienen fuerzas para hablar con los medios de comunicación. Pero para trasmitir su opinión y lo que sienten, ahí está cada día Manuel Olleros, tío abuelo de la joven, que ya desde el día que apareció su cadáver en Toén, actúa como portavoz familiar.
Olleros señalaba ayer, al término del homenaje que los responsables del colegio de Toén rindieron a Laura, acto que contó con la presencia de sus padres y de su abuelo, que “Cesáreo y Ramona, al igual que el resto de sus familiares, no quieren venganza contra Javier Cruz, pero, exigen justicia, porque es lo que tiene que haber”.
Insistió en que “nunca hubo sentimiento de venganza por su parte, ni por la del resto de la familia, pero sí hubo muchísima rabia e impotencia. Es algo normal, porque somos humanos y tenemos reacciones propias, no sólo de humanos, sino de la animalidad que llevamos dentro, que en ocasiones, no podemos evitar que aflore”.
En este sentido, dijo, “esperamos que se haga justicia, pero no me cansaré de repetir que hay que cambiar las leyes”. De este modo, puso como ejemplo la frase gallega “el miedo guarda la viña y es verdad. Ni tanto ni tampoco; ni lo que había antes ni lo que hay ahora”.
Manuel Olleros destacó también que a Cesáreo y Ramona “les molestan mucho los comentarios de aquellas personas que disculpan al asesino”. Para el tío abuelo de Laura “no se puede tratar de presunta a una persona que es un criminal confeso. Hay gente que tiene que aprender gramática porque quien mató a Laura, de presunto no tiene nada”.
Psicológicamente mejor
El portavoz familiar destacaba ayer en Toén que en Cesáreo y Ramona se ha producido un cambio de tendencia psicológica en los últimos días. “Hay un antes y un después, aunque todavía les quede mucho camino por recorrer”.
Explicó que “antes del entierro de Laura estuvieron encerrados en casa. No hablaban nunca y cuando te dirigías a ellos para algo o les hacías una pregunta no contestaban. Simplemente movían la cabeza pero sin decir ni una palabra”. Sin embargo, “al ver a tanta gente en el entierro, en las concentraciones y recibir multitud de visitas en casa, se sintieron muy apoyados y queridos y empezaron a animarse un poquito”.
Reconoció que tanto para los padres de Laura como para el resto de la familia “las muestras de cariño son muy reconfortantes para todos, aunque los actos que se celebran, como el de hoy –por ayer– hacen sangrar de nuevo una herida que aunque nunca dejó de sangrar, en algunos momentos se va cerrando un poquito”.
A pesar del sufrimiento, Manuel Olleros considera que “nos sentimos muy apoyados y arropados por todo el mundo y agradecemos a los medios de comunicación toda la cobertura que habéis dado sobre el caso”.
Atentos a las noticias
Cesáreo y Ramona no viven ajenos a las noticias vertidas en las últimas semanas, a todo lo que se publica sobre su hija y al transcurso de los acontecimientos con respecto al asesino confeso, Javier Cruz.
Según el portavoz familiar “están muy interesados en leer la prensa, ver las televisiones y buscan todos los programas y las noticias que se dan todos los días en toda España. Para ellos, de alguna manera es un consuelo que se hable de su hija, porque es algo que les reconforta”.
A pesar de todo, dijo Olleros, “aunque no hay sentimiento de venganza, todo lo que ha pasado es muy fuerte y grave y al margen de la justicia, es imposible que puedan olvidar. Todavía es muy pronto y además, por mucho tiempo que pase, un suceso tan trágico como este no se olvida jamás”.
Algunos amigos de la joven Laura tampoco dudaron en manifestar ayer en Toén que el asesino de su amiga tiene que pagar por lo que hizo y manifestaron su contrariedad a que los hechos que se le imputan sean calificados como un delito de homicidio, y no como asesinato.