ALBA CHAO - OURENSE
Ha llegado la hora de cambiar el bañador, el cubo y la pala por los cuadernos, las pinturas y las fichas. También se acabaron los “excesos” de ver la televisión hasta tarde. Pero todo esto se cambia de buen grado por la compañía de los amigos y esos juegos de patio a la hora del recreo. Y es que ayer los corredores y las aulas de los 131 centros de Infantil y Primaria de la provincia ourensana recuperaron el bullicio que producen más de 19.000 pequeños correteando y charlando.
En el reencuentro con sus amigos la imaginación volvió a ser desbordante con juegos de lo más variopinto. En contrapartida, ya se produjeron los primeros rasguños propios de las prisas y la emoción. También fue el momento para algunas caras serias y alguna que otra lágrima de desaprobación.
Alejandro tiene tres años y medio y este curso vivirá su primera experiencia en el “cole”. A la puerta de Salesianos no se mostraba muy decidido y el llanto amenazaba con hacer su aparición en cualquier momento. Su madre, Encarna Augusto Sánchez, cuenta que en la guardería no lloró ni un solo día, pero que “es comprensivo que al verse entre tanta gente en un lugar desconocido se ponga nervioso”. De todas maneras, se muestra tranquila al saber que pronto hará buenas migas con otros niños, aunque asegura “que es más difícil para los padres dejar a los niños que al revés”.
Para hacer más sencillo el cambio, Mª Carmen Rodríguez, jefa de Estudios del CEIP A Ponte, explica que por legislación todos los niños de 3 años acudirán durante aproximadamente los 10 primeros días lectivos tan sólo una hora al día para que se vayan habituando. Julia Vila Vázquez, directora de este mismo centro, que recibe a 420 alumnos, apunta a que los niños se adaptan muy rápidamente.
Justino, de cuatro años y alumno de Salesianos, está contento de volver a las clases, pero su compañero de curso, Javier, no tanto. Lo tiene claro, “prefería quedarme en la playa y la piscina”. Manuel ya es “de los grandes”. Este año empieza segundo de Primaria en el colegio de A Ponte, estaba deseoso de reencontrarse con sus compañeros, “la profe” y esos intensos partidos de fútbol en el recreo. Como no todo puede ser perfecto, lo que por lleva es madrugar.
Parte institucional
El Concello de Ourense, por su parte, también se acordó del inicio del curso e hizo balance de las medidas puestas en marcha para colaborar con los padres ante el comienzo del curso. El alcalde Francisco Rodríguez confirmó que el ayuntamiento invierte más de 37.000 euros en becas para el material de educación infantil, de los que se beneficiarán en torno a 261 familias.
También recordó que sufragan el 100 por 100 del gasto de comedor a más de 400 familias, un desembolso de 250.000. Pero sin duda de uno de los programas que más orgullosos se ha mostrado es el de recepción temprana, en el que 200 niños desde las 7.30 a las 9.30 reciben el desayuno y están atendidos por monitores con la intención de facilitar la conciliación de vida familiar y laboral.
Rogelio Martínez también quiso acompañar a los pequeños y acudió al CEIP Emilia Pardo Bazán. Aprovechó para recordar que “hay un protocolo en marcha” para prevenir la gripe A y recordar que en los centros no faltará todo lo necesario para la higiene de las manos.