SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Su voz denota cansancio, pero su juventud y el amor que sin lugar a dudas siente por Laura, sumado al apoyo incondicional que le brindan cada día sus familiares y amigos, le hacen todavía más fuerte. Quiere pasar página a este trágico suceso, pero no parará hasta que el asesino de la que fue su pareja sentimental en los últimos meses pague por lo que ha hecho.
El novio de la joven de Toén cuyo cadáver apareció el pasado 29 de agosto en una pista forestal de este municipio ourensano, tras una semana de intensa búsqueda, es sincero y no niega que le pilló por sorpresa cuando se enteró de que Laura y Javier Cruz, su asesino confeso, se veían a escondidas.
Sin embargo, desde su domicilio familiar manifestaba ayer a FARO que “eso ya no importa y lo que realmente me duele es que Laura está muerta, que la perdí para siempre y quiero por encima de todo, al igual que el resto de nuestros amigos, que su asesino se pudra en la cárcel”.
“Sospeché de Javier”
Aunque insiste en que vivía ajeno a los encuentros entre imputado y víctima, asegura que “en cuanto me enteré de que desapareciera sospeché de Javier”. El joven recibió una llamada el lunes 24 de agosto por la mañana de los padres de Laura. “Estaban muy asustados porque su hija no había vuelto a casa, pero tenían la esperanza de que estuviese conmigo. Les dije que no y para mí sólo había dos opciones: que Laura hubiese tenido un accidente con el coche y que nadie la viese, o que Javier le hubiera hecho algo, pero estaba más convencido de lo segundo”.
Acompañado de varios amigos, acudieron ese mismo lunes al taller de A Valenzá donde trabajaba el ex novio de la joven. “Le preguntamos si sabía dónde estaba y nos dijo que la buscáramos en el campo de fútbol de Toén”. Inmediatamente contaron a la Guardia Civil lo manifestado por el asesino confeso. “La buscamos el martes, el miércoles y el jueves por aquella zona, pero su cuerpo no apareció hasta el sábado”.
Asegura que sus sospechas tienen fundamento. “Cuando empezamos a salir, Laura me contó que Javier siempre se portó mal con ella, que llegó a pegarle y que fue una relación difícil. Estaba claro, era él”.
“No tiene perdón”
El joven “tiembla” tan sólo con pensar que una imputación por homicidio imprudente pueda dejar en libertad a Javier Cruz en el plazo de unos cuatro años. “Eso no es justo. La mató de forma cruel, tiró su cadáver, estuvo callado durante una semana y finalmente lo reconoció ante la Guardia Civil y ante el juez. Lo que ha hecho suponen más que cuatro años en la cárcel, porque no tiene perdón”.
El novio de Laura conocía ayer a través de este periódico que Javier Cruz, que se encuentra en la cárcel de Villabona, en Asturias, reconoció ser consumidor de drogas y ha accedido a someterse a terapia. “Sólo quiere darle la vuelta a la tortilla, intenta buscar eximentes cuando se celebre el juicio. Además, me da igual si esa noche estaba bajo los efectos de las drogas. Nadie que sea normal mata a otra persona aunque haya bebido o se haya drogado, no tiene justificación ninguna e intenta dejar quedar mal a Laura por mantener una doble relación. Incluso hay rumores de que ella también consumía, pero eso es absolutamente falso”.
El joven recordaba ayer con mucho dolor la última vez que estuvo con su novia. “Nos despedimos y después le mandé un mensaje para decirle que ya estaba en casa. Me contestó que ella también”.
Se vuelve loco al pensar que la llamada que recibió en su móvil a las tres de la madrugada de aquel fatídico 24 de agosto pudiera ser para pedirle ayuda. Sin embargo, dice, “no quiero pensar en eso porque nunca sabré lo que pasó. No sé si me llamaba ella pidiéndome ayuda, porque él la obligó, o si realmente fue Javier quien marcó. Por desgracia, Laura ya no está aquí para explicármelo”.