SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
El alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, anunciaba ayer la apertura de un expediente disciplinario de suspensión de empleo durante seis meses contra Raúl Jiménez Salazar, el dirigente gitano y funcionario del Concello que hace un mes entró en prisión acusado de un presunto delito de amenazas continuadas a la también trabajadora municipal Amelia Belmonte, a la que supuestamente exigió el pago de 6.000 euros que debía depositar en una papelera próxima a la fuente de Castadón.
Dicho expediente, procedimiento iniciado en la Concejalía de Servicios Sociales, departamento en el que trabajan víctima e imputado, fue puesto en conocimiento en la mañana de ayer del responsable de Recursos Humanos, que hizo efectiva dicha decisión.
De este modo, Raúl Jiménez no podrá personarse en su puesto de trabajo hasta dentro de seis meses. Sin embargo, el regidor ourensano especificaba que “el reglamento de los trabajadores impide, en un caso como el que se nos presenta, la suspensión íntegra del sueldo, por lo que el dirigente gitano seguirá percibiendo las retribuciones básicas que establece la ley”.
No acudió al trabajo
Raúl Jiménez abandonó la prisión de Pereiro de Aguiar el martes, después de casi un mes privado de libertad. Según señaló su letrado horas después de la puesta en libertad de su cliente, el funcionario municipal le comunicó su intención de personarse ayer en su puesto de trabajo con el fin de recuperar la normalidad en su vida personal y laboral.
Sin embargo, tanto el alcalde de Ourense como la concejala de Servicios Sociales, Marga Martín, confirmaban ayer que Raúl Jiménez no acudió al Concello en toda la mañana. El teléfono móvil del imputado permanece apagado desde su salida del centro penitenciario y Francisco Rodríguez señalaba ayer que “si viene mañana –por hoy– se le comunicará oficialmente la decisión tomada por el Concello”.
El regidor municipal manifestaba que “no nos pilló de sorpresa la puesta en libertad del funcionario, aunque no supiéramos la decisión de la Audiencia Provincial, pero sospechábamos que no estaría en la cárcel más de un mes”.
Francisco Rodríguez insistió en que “lo sucedido fue una sorpresa lamentable”, explicando que “Raúl Jiménez y Amelia Belmonte compartían amistad y trabajo desde hace muchos años”. A pesar de lo ocurrido, dijo, “seguiremos luchando por la integración del pueblo gitano”.