SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
El auto dictado ayer por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ourense decretaba la puesta en libertad, tras el pago de 3.000 euros de fianza, de Raúl Jiménez Salazar, dinero que desde primeras horas de la mañana consiguieron reunir sus familiares y amigos más cercanos para depositar en las dependencias judiciales.
El dirigente gitano y trabajador del Concello ingresó en prisión hace un mes como presunto autor de un delito de amenazas condicionales a Amelia Belmonte, funcionaria de Servicios Sociales, a la que supuestamente exigió que le entregara 6.000 euros que debía depositar en una papelera cercana a la fuente de Castadón, lugar en el que fue detenido a la hora y día pactado para la entrega del dinero.
Según fuentes cercanas al caso, Raúl Jiménez recibió la noticia al mediodía de ayer, después de que la Audiencia decidiese su libertad tras la vista de apelación que se celebró el lunes por la mañana. Así, el dirigente gitano estaba en la prisión de Pereiro de Aguiar durmiendo la siesta cuando le fue notificada la resolución y abandonó la prisión pasadas las tres de la tarde.
A las puertas de la cárcel le esperaban con impaciencia su mujer y varios familiares, así como su letrado. El tan esperado encuentro provocó que Raúl Jiménez no pudiese contener las lágrimas. Minutos después se dirigió a su domicilio familiar para descansar y, según las previsiones, se incorporará a su trabajo en el Concello de Ourense esta misma mañana.
El auto de la Audiencia fundamenta la decisión de puesta en libertad, a pesar de la oposición del fiscal, alegando que no existe riesgo de fuga del dirigente gitano, dado el arraigo familiar y personal con su entorno habitual y considera que la víctima no corre peligro alguno, descartando así represalias. Sin embargo, reconoce que hay indicios suficientes para mantener la imputación del delito de amenazas continuadas.
Prohibido acercarse
La Audiencia Provincial mantiene, tal y como decidiera el Juzgado de Primera Instancia, la prohibición para Raúl Jiménez de acercarse y comunicarse por cualquier medio con la víctima; es decir, no puede ir a su casa ni mandarle cartas, mensajes o realizar llamadas telefónicas. La decisión está vigente hasta la fecha de celebración del juicio.
Según su letrado, Raúl Jiménez va a cumplir la prohibición impuesta y asegura que si existiera algún tipo de encuentro entre ellos sería por decisión de la víctima, recordando así la estrecha relación tanto laboral como personal entre ambos.
Cabe destacar que, aunque Raúl Jiménez y Amelia Belmonte siempre trabajaron “codo con codo”, sus puestos laborales están ubicados en diferentes edificios de las dependencias municipales, por lo que no compartirán el mismo espacio.
El letrado de la defensa calificaba la decisión de ayer de la Audiencia como “una importante satisfacción”, matizando que “es reconfortante que una persona presuntamente inocente esté en libertad”.
Mantiene su inocencia
Raúl Jiménez insistió ayer a la salida de la prisión de Pereiro de Aguiar que es inocente de los cargos que se le imputan y defendió su inocencia de forma categórica.
Cabe recordar que en su declaración judicial del pasado mes cuando fue detenido, el dirigente gitano contó al juez que fuera víctima de las amenazas de dos rumanos que le obligaron a acudir a la papelera de la fuente de Castadón a recoger un paquete que posteriormente debería dejar a las puertas del cementerio del lugar.
Amelia Belmonte pusiera en conocomiento de la Policía Nacional que ella y su marido recibieran mensajes de móvil y llamadas telefónicas amenazantes para que entregaran el dinero.