REDACCIÓN - OURENSE
Como cada año al terminar el mes de agosto las familias de acogida de los niños saharauis tienen que decir adiós a los pequeños, que regresan a sus hogares después de tres meses de "vacaciones en paz" –nombre que recibe el programa–, de experiencias múltiples con todo tipo de artilugios desconocidos que de seguro protagonizarán las conversaciones con sus familias al llegar al desierto.
Puede parecer que la vida llena de comodidades de la que gozan durante su estancia en tierras gallegas, acrecentada por la tendencia de las familias a llenarles de mimos, pone difícil el momento de partida hacia el desierto del Sáhara. Sin embargo, contra toda predicción, los niños se van felices, pues echan en falta a sus padres y hermanos y esta ilusión sobrepasa la angustia de decir adiós a las comodidades.
Los autobuses partieron de la Plaza Mayor, dejando un clima afectivo en el aire y a unos padres empapados en lágrimas.