KARINA RIVERO - OURENSE
La que fuera capital del reino de Galicia allá por el siglo XI, regresa estos días al medievo para respirar el olor del cuero curtido a mano, deleitar el oído con la lírica medieval, presenciar el inusual ambiente de una boda judía, o simplemente gastar los pies y rasgar el lino de las vestiduras en honor a Baco.
En esta vigésima edición de la fiesta, declarada de interés turístico nacional, participaron más de 40.000 personas ataviadas con la indumentaria propia de un auténtico paisano de la Edad Media, aunque también se observasen casos de trajes a medio camino entre la heptalogía de Harry Potter y el arquetípico arquero Robin Hood, pasando por vikingos, trogloditas y personajes de la talla de David el Gnomo con reminiscencias a lo hombre de hojalata.
Vestidos de época
Y es que una de las imposiciones de esta celebración para el acceso al Castillo de los Sarmiento, donde tienen lugar buena parte de las actividades, es el uso de vestido y calzado de época, con el fin de que la fiesta no desluzca y todo el mundo participe. Aún así, aquellos que no dispusiesen de traje podían alquilar uno en la propia Praza Maior, lo cual no impidió que parte de los visitantes se paseasen sin la tradicional indumentaria, si bien es cierto que la mayor parte de los asistentes se engalanó para la ocasión con piezas de época.
De tal guisa, y evocando la idiosincrasia medieval, los participantes en el desfile de la Festa da Istoria se movieron cual damas y caballeros del medievo, al son de las cajas, yembés, gaitas, bombos gigantes e incluso improvisados instrumentos construidos a base de martillos e hilos de sachos y hoces propias de un verdugo de aquellos tiempos.
Al finalizar el desfile, la masa de gente se trasladó a la Plaza Mayor, donde tuvo lugar la entrega de las medallas da istoria, una de las cuales fue otorgada al artífice del cartel de este año, Carlos Arrojo, un joven coruñés que afirma que antes de llevar a cabo el diseño, se documentó acerca de la fiesta, sus actividades, y estudió varias fotos del medievo, para lograr la imagen final. “El dibujo representa a un músico, y partiendo de esta imagen incorporé otras como los arqueros ó las mujeres del baile medieval”, comenta el ilustrador, que además participa en el concurso del cartel para el Xacobeo.
Una boda multitudinaria
La tradicional boda judía -una de las actividades estrella del programa- fue presenciada con emoción por una iglesia abarrotada hasta el mismo ábside, donde un rabino casó a la pareja.
El recorrido por las calles del casco histórico también fue seguido por cientos de espectadores, debido a lo llamativo del vestuario de los novios, que van cubiertos por un palio denominado “jupá”, y se encaminan a la iglesia entre cánticos sefardíes que recrean el ambiente judío.