REDACCIÓN - OURENSE
La alerta saltó el lunes pasado. Laura Alonso no había regresado a su casa. Se despidió de su novio y de sus amigos en un bar de A Valenzá porque quería ir a dormir para abrir al día siguiente el bar de sus padres. Envió a su novio dos mensajes aquella noche. Uno para decirle que había llegado bien y que ya estaba en su casa, lo que resultó ser falso, porque la pista de la joven se perdió entre A Valenzá y su domicilio familiar. Sobre las 3 de la madrugada el joven recibió una llamada telefónica de su novia, pero no contestó, estaba ya dormido.
Horas después sus padres dieron la alerta y se montó el operativo de búsqueda. Amigos, familiares y vecinos rastrearon sin descanso durante seis días con sus largas noches la zona donde desapareció: ríos, arroyos, pozas, y pistas. Primero se encontró su coche en una pista de Alongos, a unos 4 kilómetros de su casa. Después su teléfono móvil (sin tarjeta ni batería) a unos 3 kilómetros, y finalmente la chaqueta negra que vestía la noche que desapareció. En su casa se encontró otro teléfono móvil con llamadas amenazantes.
Guardia Civil, Protección Civil, Policía Judicial, perros de rastreo del Servicio Cinológico, agentes a pie, a caballo y en helicóptero aunaron esfuerzos en las batidas con los voluntarios dispuestos a patear el monte el tiempo que hiciera falta hasta hallar a la joven, viva o muerta. A las seis y media de la tarde de ayer se cumplía el presentimiento de su familia. Una llamada alertaba al 112 de que en un cortafuegos de Toén había aparecido el cadáver de una mujer joven. La búsqueda finalizó al confirmarse el peor presagio posible.