ALBA CHAO - OURENSE
Lo que comenzó como una probabilidad ya se acerca a un hecho. Desde el Ministerio de Sanidad aseguran que la Ley Antitabaco se endurecerá y fumar estará prohibido en todos los locales públicos sin excepción. Ante esta noticia la preocupación entre los empresarios y trabajadores del sector hostelero no se han hecho esperar. Y es que algunos de los industriales con establecimientos de más de 100 metros que optaron por habilitar zona de fumadores en 2006, espacio que no podía superar el 30% de la superficie destinada al público ni los 300 metros cuadrados, siguen sin recuperarse del todo del esfuerzo económico que les supuso la obra.
Luis Cid, hostelero, encargado de los temas de las galerías comerciales de Ourense y antiguo vicepresidente de la Unión de Hosteleros Ourensanos, estima que la caída en los primeros meses será del 20%, aunque "esperamos una pronta recuperación por la concienciación de la gente".
Desde la Federación de Hostelería de Ourense, Ovidio Fernández califica la ley promulgada en 2006 de "desafortunada", ya que sólo trajo consigo gastos para los hosteleros y la reducción de clientela para los que impidieron fumar en sus locales. Apunta también a que "tener que remover de nuevo en la ley" denota que no ha sido adecuada. "No puede ser hoy blanco y mañana negro", sentencia.
La nueva reforma amenaza con agudizar las dificultades por las que atraviesa este sector, azotado especialmente por la coyuntura económica actual. La campaña turística de verano, que se antojó como una manera de aliviar la "mala racha", no ha ido como se desearía. Negocios con varios empleados antes, ahora tienen uno. Pero como dice el presidente de la Federación, con cierta resignación ante la reforma, "el Gobierno es el que manda, esperemos que, al menos, esté abierto al diálogo".
Los hosteleros se encuentran bajo una mayor presión al creer que "en época de crisis" ya es difícil "salir adelante" sin afrontar dificultades añadidas. Ovidio Fernández asegura que en estos tres años los negocios de menos de 100 metros cuadrados que decidieron no dejar fumar han visto como sus beneficios han caído. En 2006 se estableció que los locales de 100 metros cuadrados o menos deberían decidir si permitían o no fumar. En caso de que consintiesen el consumo de tabaco, los menores de 16 años no podrían estar en ellos y se perdería esa clientela. En lo social Fernández opina que con esta prohibición absoluta se está "marginando al fumador".
Luis Cid destaca el prejuicio que todo este proyecto ha supuesto para los negocios de las galerías comerciales de Ourense. "No comprendo como si se pueden habilitar sitios para fumadores en aeropuertos y en las galerías no", manifiesta. Para ilustrar toda esta situación estima que el 35% de las cafeterías de las galerías han cerrado y que las que siguen lo hacen al 75% de su rendimiento.
Se muestra aún más crítico con esta ley, ya desde su redacción, por considerarla discriminatoria. "O se puede fumar en todos o en ninguno", opina Cid, por ser la solución más democrática. Con respecto a los objetivos opina que "no es una ley para mejorar la salud, sino se prohibiría el tabaco, es una ley recaudatoria".