KARINA RIVERO - OURENSE
Mientras las investigaciones de la Confederación Hidrográfica sobre el vertido del pasado 24 de junio al río Barbaña continúan, la asociación medioambiental y universitaria SYME desconfía de que la responsabilidad de lo sucedido sea del Concello de San Cibrao das Viñas, gestor de la depuradora local, y solicita al Concello de Ourense la presentación de una moción en el pleno municipal para que los grupos políticos aprueben las investigaciones con el fin de atribuir responsabilidades.
Según el presidente de SYME, José Antonio Pérez Domínguez, en el caso del vertido al Barbaña existe un "delito" en el que alguien debe asumir la culpa, a pesar de que "la alcaldesa de San Cibrao insista en que se trata de una persecución política", lo cual niega rotundamente el medioambientalista. Advierte además que no puede hablarse de un Ourense termal "si hay al lado un río contaminado".
Pérez Domínguez mantiene que, según sus hipótesis, se trataría de un doble delito, al conjugar por un lado la contaminación del alcantarillado por parte de alguna empresa del parque industrial, y la desestima del protocolo de emergencia por parte de la depuradora municipal al eludir cerrar las compuertas para parar el vertido.
El presidente de SYME explica que la depuración de los residuos se lleva a cabo a través de los llamados "lodos bacterianos", de forma que cuando entra un contaminante potente en esos lodos pueden morir, y si esto ocurre el tiempo de regeneración para un nivel de eficacia similar varía entre dos y tres meses. "Si cerrasen las compuertas muchos de esos lodos podrían morir, cosa que se evitaría dejando las compuertas abiertas" y, consecuentemente, permitiendo que el foco contaminante fuese a parar al Barbaña.
De momento las afirmaciones de los medioambientalistas son sólo hipótesis hasta que la Fiscalía determine las causas y los autores del vertido. Desde la Confederación Hidrográfica eluden hacer declaraciones al mantener que la cuestión "está en la Fiscalía" y "todas nuestras investigaciones son remitidas al fiscal", afirman fuentes de la Confederación.
Los medioambientalistas ponen en cuarentena la condición de Ourense como ciudad termal al tener un río contaminado, lo cual consideran un desatino.
Al mismo tiempo advierten de la peligrosidad de estos vertidos por su alto nivel tóxico y la posibilidad de que llegasen a la Chavasqueira, donde podrían llegar a intoxicarse bañistas.