SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Las altas temperaturas registradas en la provincia de Ourense en la última semana han incrementado la afluencia de vecinos y turistas en las conocidas pozas de Melón, en el entorno del río Cerves, y, por consiguiente, han resurgido un verano más la polémica y las quejas por la falta de seguridad en el lugar, exento de una infraestructura adecuada, entre la que destaca la ausencia de señalización que impida que se sigan registrando accidentes, algunos de ellos mortales.
El malestar de quienes acuden al lugar a disfrutar de una jornada de baño, la práctica de deportes acuáticos o simplemente a hacer un recorrido a pie por este espectacular paraje natural era evidente en los últimos días. Así, turistas llegados desde diferentes puntos de la geografía gallega y del resto de España se quejan continuamente de la peligrosidad de la zona si no se extreman las precauciones. “Me parece un lugar extraordinario para pasar un día, pero hay que tener muchísimo cuidado por dónde te metes, y sobre todo si vienes con niños”, comentaba una visitante.
La falta de una infraestructura segura, sumada a la escasa precaución de muchos usuarios, algunos de los cuales desconocen el peligro existente, agrava la situación en muchas ocasiones. “Hay gente que viene en tacones y se acaba cayendo porque las piedras son muy resbaladizas”, apuntaba una vecina del lugar, que aunque reconocía el deficiente estado del entorno, insistía en que “aunque no conozcas el sitio te das perfectamente cuenta de que corres peligro si no tomas precauciones”.
Por su parte, un hombre comentaba que “hace unos días una chica estaba haciendo unas fotos y tanto se acercó al agua que al final se cayó en una poza”.
Ocho muertes
El total de atenciones sanitarias por caídas en las que las víctimas sufrieron esguinces, contusiones o cortes, entre otras dolencias, es prácticamente incalculable, ya que casi se producen a diario, tanto en invierno como en verano, pero las cifras de fallecimientos en las pozas de Melón sí que se traducen en números. Así, cabe recordar que en los últimos doce años perdieron la vida ocho personas en este entorno natural, unos datos que sin lugar a dudas preocupan a todas las partes implicadas en la ejecución del proyecto de acondicionamiento del lugar.
Desde la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil insistían ayer en su interés por paliar las deficiencias y evitar así estos trágicos desenlaces que suman víctimas cada año.
Sin embargo, destacan que están pendientes del cumplimiento de trámites administrativos obligatorios para poder comenzar las obras, tales como la aprobación, por parte del director técnico del proyecto, y la tramitación ambiental por parte de la Xunta de Galicia.
Prevén que si se cumplen los plazos establecidos y no se producen demoras el objetivo de la Confederación es que el enclave esté perfectamente dotado de todo lo necesario en el verano de 2010. Una vez solucionados estos trámites, el “lavado de cara” del lugar no pasará inadvertido.
Dotación de caminos de acceso a lo largo de un kilómetro, 1.100 metros de senderos, un mirador con una plataforma de 20 metros cuadrados y una pasarela para cruzar el río Cerves sin necesitad de meterse en el agua harán realidad una reivindicación vecinos y turistas en una extensión de unos 10.000 metros cuadrados.
Para ello, la Confederación Hidrográfica recordaba que el presupuesto para la licitación de las obras asciende a 483.436 euros y que la previsión es que las tareas de acondicionamiento se ejecuten con cargo a los fondos europeos Feder 2007-2013.
Expropiaciones
El alcalde de Melón, Alberto Pardellas, indicaba ayer que ya se ha iniciado el expediente de expropiaciones de los terrenos, uno de los problemas que frenaba que la Confederación Hidrográfica empezara las obras.
En este sentido, el regidor recordaba que de las 108 fincas particulares que existen, los dueños de 91 de ellas cedieron los terrenos voluntariamente para hacer senderos. “Cuatro personas no quisieron firmar y de las fincas restantes en el Catastro no figura quiénes son los propietarios, lo que nos impedía acceder a ellas sin permiso, y mucho menos realizar obras”.
Por este motivo, el Concello de Melón tuvo que llevar a pleno esta situación y aprobar un plan municipal de obras. Ahora, el expediente de expropiación está en manos de la Diputación Provincial de Ourense. “Las 108 fincas tienen un valor aproximado de unos 3.000 euros y esperamos que en octubre o en noviembre se ingrese el dinero a los propietarios”.