V. R. - OURENSE
En la polémica suscitada con el cierre de la iglesia Evangélica de Dios Pentecostal en la ciudad por parte del Concello de Ourense, y que ahora deberá reabrirse como así lo confirmó un auto del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, no se puede ver "ningún tipo de rechazo", aseguró ayer el alcalde Francisco Rodríguez, que dijo respetar todo tipo de creencias religiosas.
Y así, justificó la actuación del gobierno en el informe emitido por los técnicos de Urbanismo en el que se alude a que dicho local no cuenta con la correspondiente licencia para ejercer esa actividad, aunque sea religiosa, y las iglesias se consideren equipamientos específicos.
Desde el "máximo respeto" a la Iglesia Evangélica de Dios Pentecostal, Rodríguez recalcó que "todos los ciudadanos deben ser medidos por el mismo rasero", y si necesitan una licencia, como así lo consideran los técnicos, hasta que no cuenten con ella no pueden abrir el local de culto.
En cuanto a la tramitación seguida y a los posibles retrasos que se puedan haber producido, el alcalde asumió el compromiso de "agilizarlos", y de nuevo insistió en que "no hay nada en contra de ellos", y muchos menos "de vulneración de derechos constitucionales".
De esta forma quiso zanjar la polémica el alcalde después de la recepción a una delegación venezolana de las Juventudes Socialistas (JSE-Venezuela) que estos días se encuentran de visita en Galicia.
Francisco Rodríguez transmitió al grupo de 15 jóvenes residentes en Venezuela, pero de nacionalidad española, la importante contribución de sus abuelos o padres, que en su momento debieron "emigrar a Venezuela por necesidad", al desarrollo de Ourense y Galicia.
Un día entrañable y emotivo, como comentó la secretaria general de las Juventudes Socialistas de Venezuela, Astrid Sánchez, que agradeció el trato que están recibiendo en una tierra de la que un día partieron sus familiares.