ALBA CHAO - OURENSE
El Concello de Ourense coopera desde hace aproximadamente seis meses con el poder judicial para conmutar las penas de cierto tipo de delitos o faltas por trabajos sociales. Desde los juzgados, cuando la naturaleza del caso y la sentencia lo permiten, se ponen en contacto con el ayuntamiento para que el condenado pueda desempeñar estos servicios a la comunidad como pena.
Los encargados de personal del ayuntamiento asignan a cada una de estas personas, según sus capacidades, una ubicación concreta y unas funciones determinadas. Y desde ese momento "se incorporan al trabajo como uno más", explica Antonio Rodríguez Penín, responsable del departamento de Limpieza y Basura del municipio ourensano. Asimismo aclara que un supervisor controla que se cumplan las horas y el tipo de trabajo que se le haya estipulado a cada individuo.
El departamento de Limpieza es una de las áreas a las que se deriva a estas personas. Su responsable apunta que, a día de hoy en este sector, hay dos o tres personas saldando sus cuentas. A lo largo de este tiempo de colaboración entre ayuntamiento y justicia se estima que la mayor parte de participantes en este plan son hombres de entre treinta y cincuenta años. Penín señala que, "como en todo, hay personas que se mentalizan de lo que han hecho y desempeñan el trabajo de mejor agrado que otras".
Buena parte de las condenas que se sustituyen por estos servicios suelen estar relacionadas con delitos contra la seguridad vial y, en menor grado, denuncias por destrozos de mobiliario urbano. Desde que el Código Penal endureció los castigos para los conductores irresponsables al volante se han multiplicado los juicios rápidos y las iniciativas de este tipo.
Penín opina personalmente que más penas deberían cumplirse a través de trabajos en beneficio de la comunidad, ya que son una forma de saldar cuentas sin privación de libertad y que repercute positivamente en el conjunto de la sociedad.
Para el buen funcionamiento de la comunidad también es necesario el cumplimiento de una serie de normas cívicas con respeto a la limpieza en las ciudades, como recoger las heces de los perros, depositar la basura en bolsas cerradas y después de las ocho de la tarde o regar las plantas después de las once de la noche.