SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
El senador del BNG, Xosé Manuel Pérez Bouza, anunció ayer su intención de exigir la dimisión, en los próximos días y si no hay marcha atrás, del presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), Francisco Fernández Liñares, con motivo de las obras que la empresa Iberdrola esté ejecutando en el embalse de San Estevo, en la Ribeira Sacra.
Así lo expresó momentos antes de entregar la denuncia que presentó ayer por la mañana en la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Ourense, por unos hechos que califica de “agresión por parte de Iberdrola contra el cauce del río Sil y su entorno” y por los que, a su juicio, “sea la justicia la que actúe ante la pasividad de la Administración”.
En este sentido, el senador calificó de “matrimonio de conveniencia” el existente entre los respectivos presidentes de la empresa hidroeléctrica ejecutora de las obras, y el de la Xunta de Galicia.
Considera Pérez Bouza que el responsable de la CHMS “no tiene ninguna sensibilidad con los ríos y el entorno de Galicia por lo que no es digno de ser presidente de un organismo de cuencas”. De este modo, sentenció, “si no hay una actitud decidida en los próximos días, pediremos su cese inmediato”.
El senador por Ourense comentaba ayer a las puertas del Palacio de Justicia que duda mucho de que la pasividad de la Administración “se tuviera de igual modo con un ciudadano cualquiera que con Iberdrola”. De este modo, dijo, “si fuera un vecino que el ocasionara un desastre medioambiental como en el de San Estevo, o incluso menor que el que está provocando Iberdrola, la Confederación Hidrográfica lo sancionaría sin lugar a dudas”.
En cuanto al impacto medioambiental de las obras, Pérez Bouza insistió en que “invito a la ciudadanía ourensana a hacer una excursión por la zona para que puedan comprobar lo que está sucediendo en un paisaje emblemático de la provincia”, espacio que, en su opinión, “hay que aprovechar para otro tipo de riqueza, pero siempre de forma sostenible”.
Dentro de la legalidad
Desde la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil desmentían ayer que en el embalse de San Estevo no se respete el caudal ecológico, es decir, la cantidad de agua mínima que debe tener el embalse y que según Pérez Bouza es inexistente.
De este modo, señalaban que desde que se iniciaron las obras, dos técnicos de la CHMS permanecen en el lugar en horario ininterrumpido y que incluso el miércoles, el técnico superior de la confederación, Agustín Sevilla, estuvo en el lugar. En este sentido, manifestaban ayer que hay mediciones cada cinco minutos del ph, conductividad, oxígeno disuelto, sólidos en suspensión, amonio, nitratos, fósforos, sulfatos y metales pesados, además de tomarse muestras cuatro veces al día. Éstas se efectúan en el tramo comprendido entre el embalse de San Estevo y la desembocadura del río Cabe, en la propia desembocadura de este río, en las proximidades de San Pedro y en las proximidades de la desembocadura del río Sil.
En cuanto al caudal ecológico, la CHMS asegura que cuando Iberdrola firmó la concesión del embalse de San Estevo, no existía una ley que fijase un mínimo obligatorio y que el término de caudal ecológico responde única y exclusivamente a una terminología nueva de concienciación medioambiental. Sin embargo, matizan que con motivo de las obras se estableció un caudal de 3.360 litros por segundo.
En cuanto a las bajadas del caudal, recuerdan que desde 1990 las cifras variaron e incluso fueron inferiores a la actual, que está en torno a los 120, aunque aseguran que nunca se produjo ninguna queja.