SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
La capilla del pueblo de Medeiros, en el concello ourensano de Monterrei, fue escenario del robo de una talla de San Antonio y de un retablo, ambos del siglo XVIII, así como de un cáliz, éste último, de gran valor sentimental para el cura encargado de la parroquia, José Caseiro, que es además el arcipreste de Monterrei.
El robo se produjo a finales del pasado mes y los hechos fueron denunciados el día 31 de julio en el cuartel de la Guardia Civil de Verín, cuyos agentes han iniciado una investigación con el fin de dar con los autores del suceso y poder así recuperar las obras de arte sustraídas.
Según recordaba ayer el párroco de Medeiros, “el día 24 de julio les dije a los feligreses en la misa que trasladaran las imágenes de la parroquia a la capilla, ubicada en un montecito, para la procesión del día siguiente, que era la del Divino Salvador”. En este sentido matizó que “es una práctica habitual que se haga esto cuando hay fiestas, ya que el resto del año las obras se guardan en la iglesia parroquial porque ya estamos avisados desde hace mucho tiempo por la Guardia Civil de que se pueden producir este tipo de robos”.
Sin embargo, la talla de San Antonio permaneció en la capilla para la fiesta que tendrá lugar en Medeiros este fin de semana, decisión que fue aprovechada por los ladrones para efectuar el robo. Una vez perpetrado, fue un vecino de la zona quien alertó al párroco de lo que había ocurrido, ya que al pasar por allí el viernes pasado por la mañana, vio que la puerta estaba abierta, la cerradura forzada, y que faltaban la talla de San Antonio, el retablo y el cáliz.
Era la primera vez
El párroco de Medeiros recordaba ayer que es la primera vez que se registra un robo en la capilla del pueblo, lo que a su juicio, “es toda una suerte porque llevamos una temporada que están robando en muchas capillas de la provincia de Ourense, y al final, también nos tocó a nosotros”.
El arcipreste de Monterrei lamentaba lo sucedido y señalaba que los vecinos del lugar están muy tristes porque este fin de semana celebran las fiestas del pueblo y no podrán sacar en procesión la imagen de San Antonio como hacen cada año, aunque sí podrán lucir las de San Pantaleón y San Salvador.
José Caseiro explicaba ayer que la talla de San Antonio y el retablo no tienen un valor económico importante, a pesar “de no ser agradable lo que nos han hecho”. Con respecto al cáliz, bañado en oro, precisó que “no costó mucho pero le tenía muchísimo cariño porque fue un regalo que me hicieron cuando oficié mi primera misa, hace aproximadamente unos treinta años”.
Por su parte, la Guardia Civil ha abierto una investigación para esclarecer los hechos. A pesar de acontecimientos similares en otras iglesias de la provincia, desde el cuartel ourensano no han confirmado que se trate de los mismos autores.