J.FRAIZ - MUIÑOS
Si Muiños consolida el cartel de sus fiestas en próximas ediciones, al "Galo Pica no Chan" y también al "Burro Canso" podrían salirles un serio competidor en el mundo taurino.
La localidad ourensana conmemoró ayer una de las fiestas gastronómicas y populares más diferenciadas de la provincia que, por segundo año consecutivo, ha estado exenta de la "Chega dos Bois", tradición a la que se le puso fin en 2008, después de casi 30 años, como consecuencia de las denuncias que los grupos ecologistas presentaron ante la Fiscalía, el Seprona, la Xunta de Galicia, el Valedor do Pobo y la Policía Nacional.
A pesar del cambio, la plaza de toros portátil que se ubicó en el centro del campo municipal de fútbol, estaba al filo de la bandera como los grandes cosos taurinos, repleta de casi 2.500 personas que celebraron con vítores y signos de aprobación el acto central de las fiestas de Muiños: una exhibición de recortadores llegados de Cáceres, Madrid y Valencia que resolvieron con gran habilidad y desparpajo los saltos, recortes, quites y quiebros sobre 4 vacas de la Ganadería manchega Hermanos Robles.
El año pasado, la celebración taurina no estuvo libre de polémicas. En primer lugar, por haber ocupado el lugar de una tradición muy popular en la zona de la ´raia´, mientras que la afición a los toros posee en la provincia un público reducido.
También porque el principal argumento que se empleó para la abolición de la "Chega dos Bois", como es preservar y respetar a una especie animal, pareció perder crédito tanto en 2008 (se celebró un rejoneo en el que se dio muerte a 4 toros) como en el día de ayer (en el que las vacas también sufrieron la suerte del descabello, aunque en esta ocasión fuera de la presencia del público, en los toriles).
Entre los críticos, hay detractores de todos los bandos. El alcalde de la localidad, Plácido Álvarez, que además es portavoz en la Diputación Provincial, reconocía ayer a FARO que "personalmente, nin me chaman as pelexas dos bois nin moito menos os touros".
Sin embargo, el regidor no desmiente que las exhibiciones taurinas realizadas en 2008 y ayer, guarden cierta ironía. "Podería ser para reivindicar unha festa tan nosa como a Chega dos Bois, que nunca tivo unha soa incidencia de feridas en animais, e pola que seguimos traballando", puntualiza Álvarez. Explica que han reunido, por iniciativa municipal, 2.000 firmas y cuentan también con el apoyo, según dice, de los concellos arraianos a un lado y otro de la frontera entre Ourense y Portugal.
De algunos lugares de la zona transfronteriza como Calvos de Randín o los territorios lusos de Touren o Pitoes, llegaba la cría de bueyes que participaban en las peleas, ahora extintas.
El alcalde insiste en que los animales llegaban "2 ó 3 horas antes" al campo de fútbol en el que ayer había un ruedo y, tras la "chega", eran devueltos al pasto.
"¿Por qué los ecologistas no reivindican ahora este asunto?", brama el regidor sobre los espectáculos taurinos que según la normativa exigen la muerte de los animales tras su celebración. Xan Carlos Fernández, del colectivo Adega, rechaza los argumentos de Plácido Álvarez. Considera que "ten delirios de goberno e recorre a nós para ter publicidade da súa festa"; y además, esgrime que lo que ha terminado con la tradición de la "Chega dos Bois" no han sido las prohibiciones de los ecologistas, sino nada más "que as leis, que se deben respetar".
Pese a todo, hay dos cosas en las que tanto el portavoz de Adega como el alcalde coinciden. Alaban las buenas cualidades de la Sopas de Burro Canso (pan de trigo macerado en vino con azúcar; herencia de las seituras), y las casi 1.000 raciones de Galo Pica no Chan (criado por los vecinos) que se han podido degustar en el día de ayer.
Y además reconocen que el espectáculo taurino no es la celebración más acorde para coronar las fiestas de Muiños.