K.R. - OURENSE
Es de sobra conocido que a los niños les encanta el agua y todo lo que implique chapotear en ella. El Concello de Ourense conoce esta realidad y no ha querido que la ausencia de agua salada en la ciudad de las Burgas frustre el amor de los niños por el líquido elemento. En una adaptación circunstancial del refrán de Mahoma, si el mar no viene a Ourense, Ourense irá al mar.
Dicho y hecho. En la mañana de ayer han emprendido rumbo al litoral gallego cuarenta niños ourensanos de edades comprendidas entre 9 y 14 años con el firme propósito de no volver a Ourense sin haber disfrutado al máximo de las olas y de la compañía de los que con seguridad serán sus futuros amigos.
Según Marta Arribas, concelleira de Xuventude, esta iniciativa municipal está destinada a "nenos e nenas da nosa cidade que non teñen oportunidade de ir cos seus pais á praia".
Hoy en día, muchas familias no tienen opción de llevar a sus hijos a que disfruten de la playa por cuestiones de trabajo, y, como la propia concelleira de Xuventude indica, "máxime nos tempos que estamos", en clara alusión a la crisis.
De la vigilancia de los pequeños en Portonovo se encargarán un total de nueve monitores y un director, para que estén seguros en todo momento.
Por otra parte, el hecho de escoger Portonovo responde a que "o tempo está moito máis garantido ca noutros lugares do norte", y además "as instalacións de Sanxenxo e a praia son magníficas". Sólo falta que el tiempo acompañe.
Este campamento, que está echando a andar su primera edición, está subvencionado en un 70% por el Concello de Ourense, y el restante 30% por los padres de los niños, lo que supone unos 90 euros.
La concelleira de Xuventude afirmó que "o ideal en próximas edicións é ir levándoos por diferentes sitios para que vaian coñecendo a nosa costa". En función de cómo vaya esta edición, se estudiará repetir en años venideros, aunque de momento "a acollida foi moi boa", según mantiene Marta Arribas.