ALBA CHAO - OURENSE
El Ayuntamiento de Ourense, a través de la Concejalía de Participación Ciudadana, invierte un total de 171.000 euros entre las sesenta y cuatro asociaciones de vecinos repartidas por los diferentes barrios de la ciudad. Desde del departamento municipal, quieren que esta partida dé sus frutos y que reporte los mayores beneficios para todos los vecinos. María Devesa, edil de este departamento, afirma que lo que no se puede permitir es “invertir en locales que no se dediquen a las actividades propias de una asociación de vecinos y que estén cerrados para los ciudadanos”.
Para garantizar que todas las entidades beneficiarias de subvenciones se comprometan con las funciones propias de una asociación vecinal, la concejalía ha establecido una serie de requisitos.
Por un lado, deben abrir sus puertas un mínimo de quinientas horas anuales para el uso y disfrute de todos los vecinos. Además, deben anunciar en un lugar visible los días y las horas en que se podrán aprovechar las instalaciones. Poco a poco, estas medidas están repercutiendo positivamente en la organización y el desarrollo de las asociaciones de vecinos. Devesa hace también especial hincapié en que “los locales no pueden cederse para otras actividades que no sean las de la asociación y deben acoger a todos los vecinos que quieran ir allí a charlar y divertirse”.
También se han puesto en marcha distintas iniciativas con el objetivo de intentar unificar distintas asociaciones para aunar fuerzas y trabajar en la misma dirección por el bien del barrio. Sin embargo, estos proyectos se han antojado difíciles de llevar a cabo. Con todo, buena parte de las asociaciones vecinales están comprometidas, involucradas y “hacen mucho bien en los barrios de la ciudad y trabajan por sus habitantes” indica María Devesa.
Esta concejalía, además de encargarse de fiscalizar las asociaciones de vecinos, trabaja para conseguir mejorar la calidad de vida de los ourensanos. La edil afirma que “todas las concejalías deben de estar abiertas al ciudadano, pero esta especialmente”. Por todo esto ponen en marcha distintos mecanismos para satisfacer las necesidades y los conflictos que los vecinos les transmiten. Buen ejemplo de estas iniciativas son los circuitos biosaludables.
Una concejalía “accesible y humana”
María Devesa describe así la concejalía que tiene a su cargo. En ella, dice, trabajan con la filosofía de escuchar a todos y cada uno de los ciudadanos. Devesa afirma que “se recibe a todos los vecinos que tienen alguna solicitud que dependa de esta concejalía”. Así, han organizado diferentes conferencias en los más distintos ámbitos. “A las jornadas sobre el ahorro energético acudieron hasta noventa personas. Además de las charlas regalamos lámparas de bajo consumo” explica Devesa. También abordaron en otra ocasión el tema del compostaje, una forma de tratar y después reutilizar los residuos orgánicos. Además el uno de agosto ponen en marcha su campamento de verano y están trabajado para iniciar un programa de deportes más ambicioso.
Esto no es todo. Los ciudadanos tienen su “ágora” en el departamento de sugerencias y reclamaciones y en la oficina de “Atención ao cidadán”, a la que se acercaron, en el primer semestre, cinco mil personas. Diariamente recogen quejas por problemas en las aceras, limpieza o alumbrado y tratan de subsanarlas con la mayor brevedad.
Pero una de las iniciativas que permite mayor participación a los ciudadanos son los denominados “orzamentos participativos”. Se trata de un presupuesto destinado a realizar obras a petición de los vecinos. Hasta el día de hoy se han invertido en este proyecto unos 400 mil euros. Según Devesa las obras más demandadas son las zonas verdes, fuentes o lavaderos e infraestructuras como pistas o caminos. “Lo que más reclaman es rehabilitar zonas olvidadas” afirma. Aunque la obra estrella han sido los circuitos biosaludables destinados a la actividad física de los mayores.