ALBA CHAO - OURENSE
Desde el día uno de julio los comercios ourensanos cuelgan en sus escaparates los carteles de rebajas. Este año buena parte de ellos ofrecen unos descuentos superiores a los de temporadas pasadas, llegando hasta el 70 % ya en los primeros días. Procuran así atraer a más clientes, conseguir una buena campaña y no tener que sustituir estos anuncios por los de "liquidación por cierre".
El Centro Comercial Pontevella, inaugurado en 2001 y con 130 locales, buena parte de ellos dedicados al comercio, se ha convertido en uno de los centros neurálgicos de compras en la ciudad.
Desde primera hora de la mañana la gente comienza su día de rebajas. Sin demasiada aglomeración todavía, empiezan a formarse las primeras colas en las tiendas de ropa juvenil. Estos comercios son los más visitados en los primeros días y no es casualidad. Las vacaciones en institutos y universidades han llegado y los jóvenes ocupan parte de su tiempo de compras. Las siguientes visitas son a tiendas de zapatos o complementos, que aún no han notado tanto la afluencia de compradores.
Los consumidores aprovechan las primeras jornadas ante el temor de perderse los mejores productos y ofertas. "Si esperamos tan sólo unos días ya no queda nada verdaderamente rentable" comenta una usuaria que a las once de la mañana lleva ya tres bolsas de diferentes tiendas de ropa. En término general no van en busca de artículos necesarios, buscan lo "bueno, bonito y barato". Aunque no sepan cuál será su utilidad, la gente, con crisis incluida, no se resiste a darse un capricho. No se sale con un presupuesto fijo, "gastar lo menos posible y comprar lo máximo que podamos" es el objetivo de otra cliente. Pero sobre todo, lo que se hace es mirar, revolver y rebuscar.
Por su parte los comerciantes abren las puertas con la esperanza de sacar a flote sus negocios con las compras de estos meses. Aunque el buen tiempo anima, la economía no tanto, y las expectativas reales no son del todo buenas. Creen que aunque el volumen de visitas será similar que en años anteriores, el de ventas no. Confiesan que las promociones y las ofertas durante las épocas intermedias del año les obligan a empezar con grandes rebajas reduciendo al mínimo el margen de beneficio, "a este paso acabaremos cerrando todos" afirma la dependienta de una zapatería. Además recortar los precios de ropa, calzado o complementos de verano poco después de que lleguen los primeros días de calor deja escaso margen de tiempo para dar salida al género con el precio habitual.
El pequeño comercio del centro de la ciudad comparte el mismo sentir que los trabajadores de grandes cadenas en cuanto a expectativas, pero ellos tienen la presión añadida de no contar con el respaldo económico de una gran empresa.
Primeros días de rebajas con compradores que aseguran que, al menos aunque sólo sea para mirar, repetirán.