REDACCIÓN - OURENSE
Un millón y medio de euros y un proyecto vanguardista que mezcla "memoria e innovación", según indicó su autora, la arquitecto Carmen Mazaira, convertirán el actual Campo da Feira en una zona totalmente renovada, donde la madera, la piedra y las especies vegetales convivirán con el medio ambiente, pues la zona de comedor de las jornadas feriales mejorará su temperatura ambiente en invierno gracias a la calefacción de suelo radiante, cuyo calor le llegará del agua termal que hoy está desaprovechada y se vierte al río.
El teniente de alcalde, Andrés García Mata; la edil de Comercio y Turismo, Ana Garza, y la arquitecta recordaron ayer los pormenores de este proyecto, cuyas obras ya se han iniciado, obligando a trasladar temporalmente las tabernas de feria de los días 7 y 17 a Oira hasta que remate el proyecto de rehabilitación del Campo da Feira, que se prevé finalice en diciembre de este mismo año.
"Quisimos hacer un espacio entre aguas", indicó Carmen Mazaira, "y para ello creamos apartados muy delimitados, como un espacio con una gran cubierta que está prevista como lugar de reunión, cumpliendo así la misión que tenían antiguamente las carballeiras; también una zona de parking cubierto, que es la que marca la entrada al recinto y que permite ocultar y ordenar los vehículos estacionados; un restaurante fijo, pero visualmente ligero en cristal y madera, para que los ciudadanos puedan ir a comer a la zona cualquier día de la semana y ese lugar para los comensales tendrá una capacidad para cien personas".
El proyecto, con estética casi zen e integrada en el entorno fluvial y natural al que hoy en día da la espalda, prevé todo el sistema sanitario e higiénico del que carece, con zonas de lavaderos para los titulares de las tabernas o un comedor con mesas y asientos escamoteables, que pueden ocultarse en el suelo bajo esa gran losa granítica en la que se asienta cuando esa superficie quiera ser utilizada para otro acto social.
Además se prevén espacios específicos para almacenaje, tabernas, comensales, coches, y sobre todo se otorgará un especial respeto a todo el entorno natural, preservando los árboles que existen actualmente en el entorno fluvial.
Según la autora del proyecto se apostó en todo momento por las energías renovables, de modo que la techumbre tiene además la capacidad de recoger aguas pluviales que pueden reutilizarse en la limpieza o riego del recinto.