V.R. - OURENSE
La segunda edición del renovado Día del Vecino tuvo como escenario de celebración la zona de la Alameda, en donde las asociaciones participantes, así como la Federación Limiar, mostraron en las carpas habilitadas a tal efecto los trabajos realizados, así como las actividades que desarrollaron a lo largo de un año. Las actuaciones musicales y el baile formaron parte de un programa que tenía a los vecinos como protagonistas, como subrayó en su intervención la concejala de Participación Ciudadana, María Devesa.
El palco de la música de la Alameda sirvió de improvisada tribuna desde la que el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, quiso hacer un reconocimiento público a la importante labor que realizan las asociaciones vecinales, que son las que trasmiten los problemas básicos que tienen tanto los barrios de la ciudad como de la zona rural al gobierno municipal.
Un esfuerzo en favor de los ciudadanos que en muchas ocasiones no tiene la respuesta rápida que se espera por parte del gobierno, como reconoció el propio alcalde, que aprovechó el Día del Vecino para hacer propósito de enmienda y mejorar.
En las carpas los ouresanos que acudieron a compartir día con los que contribuyen a hacer una "ciudad mejor y más humanizada", como proclamó María Devesa, pudieron observar los trabajos artesanos que se realizan en las diferentes asociaciones de vecinos, además de dar cuenta de las múltiples actividades en las que participaron.
El de ayer no era un día para plantear reivindicaciones, aunque los representantes de algunos colectivos vecinales presentes siguen esperando por esa partida participativa de 400.000 euros.
Y, como el acto lo requería, hasta hubo corte de cinta inaugural, en la que compartieron protagonismo el alcalde Francisco Rodríguez y el presidente de la Diputación, José Luis Baltar.