VÍCTOR RODRÍGUEZ - OURENSE
La religiosidad del Corpus Christi, con su celebración de la eucaristía, impregnó ayer las calles de la ciudad por la que discurrió la procesión, que partió desde la catedral con la custodia, una imagen de plata que en su interior lleva el cuerpo de Cristo, hasta la Plaza Mayor, lugar en donde se procedió, por parte del obispo de Ourense, Luis Quinteiro, a su incensado, con la presencia de muchos ourensanos que no quisieron faltar a una cita tan señalada.
Después de su estancia en el "corazón palpitante de la ciudad", como denominó uno de los oficiantes a la Plaza Mayor, la custodia se dirigió hacia el museo de la catedral, en donde permanecerá hasta el próximo año en que por estas fechas volverá a salir en procesión.
Durante todo el recorrido la custodia estuvo acompañada por muchos fieles, así como por la corporación municipal, con el alcalde Francisco Rodríguez y un nutrido grupo de concejales –excepto los ediles nacionalistas–, el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, y otras autoridades civiles y militares, que como es tradición asisten a una procesión que en algunas zonas del recorrido dejó la huella de los coloristas pétalos de flores.
Religión y fiesta
El Corpus Christi tiene una especial relevancia en Ourense, no en vano a las fiestas mayores de la ciudad se las conoce como las del Corpus. De ahí que se complemente el aspecto religioso de la celebración y el festivo que en breve, en concreto el próximo jueves, iniciarán una nueva singladura.
Los que también formaron parte de la procesión fueron un grupos de niños que celebraron la primera comunión, acompañados por sus padres y otros familiares, algunos de los cuales portaban los estandartes de diferentes parroquias de la ciudad que se sumaron a la celebración.
Pero ayer, además de la fiesta religiosa de la Eucarística, la Diócesis ourensana incluyó el Día de Cáritas, apelando nuevamente a la caridad de los cristianos, sobre todo en estos momentos difíciles.
Los actos del Corpus Christi finalizaron en el interior de la catedral con la bendición del obispo Luis Quinteiro a todos los fieles que se trasladaron desde la Plaza Mayor cumpliendo con todo el recorrido.