|
|
|
HEMEROTECA » |
|
M.J.A. - OURENSE Cualquiera que se dejara caer hasta hace unos meses por el desaparecido Café Victoria de Ourense podía ver cada mañana a un hombre de mediana estatura, con un ajado terno sacerdotal apurando con ansia su “Ducados”, jugando un rato en la máquina tragaperras (sus dos únicos vicios conocidos) y saliendo luego al trote como abuelo que va a recoger al nieto.
Pero sólo los que lo conocen pueden creerse que aquel hombre de aspecto común, con una estética inocente, a medias entre el parado y abuelete del landismo, era Benigno Moure, el sacerdote que creó al amparo de la iglesia el imperio asistencial más fuerte de Galicia, con 60 centros para mayores y 3.000 camas para discapacitados físicos o psíquicos o grandes dependientes.
Pionero en casi todo, fue primer impulsor del negocio termal; amado y odiado a partes iguales la propia iglesia, que nunca dejó de amarlo y venerarlo, lo invitó en la década de los noventa a crear una fundación privada y a segregarse de Cáritas sobre la que empezaban a caer duras críticas al estar atesorando un patrimonio sin precedentes en sus restantes sedes nacionales.
De esa segregación ética y estética de su casa matriz, Cáritas, nació Fundación San Rosendo, regida por un patronato que preside Benigno Moure, a través del cual alcanzó el cielo del éxito en la tierra y el reconocimiento de las administraciones por su obra social, al tiempo que arreciaban las críticas de parte de la sociedad ourensana por la supuesta explotación laboral y deficitaria atención a los pacientes ingresados en el centro asistencial.
El único hombre capaz de imponerse a Manuel Fraga (dicen que hasta le dejaba fumar en su despacho) y una de las pocas personas a las que el ex presidente temía y respetaba a partes iguales. El sacerdote más condecorado (medalla Castelao, Medalla de Plata de de Galicia; Grelo de Ouro y un largo etcétera ), esperaba estos días desde una cama del Complejo Hospitalario de Ourense, aquejado de una dolencia urinaria, la notificación de esta sentencia del Tribunal Supremo que lo condena a 5 años de cárcel y lo inhabilita para presidir instituciones benéficas durante tres años, por apropiación de casi 600.000 euros del patrimonio de un matrimonio de O Carballiño ingresado en una de sus residencias, dinero que debe restituir a sus heredero.
Y el infierno empezó a avivar sus brasas con la aparición de César Vázquez, “el sobrino desconocido” del matrimonio carballiñés asistido en un centro de la Fundación. Ese anónimo e inoportuno heredero, fue el que inició desde Gerona, su lugar de residencia una dura batalla primero para sacar de la Fundación a su tía y llevarla a Cataluña y luego para demostrar que la institución que preside Moure, “se hizo de forma fraudulenta y con falsificación documental”, indicó el airado sobrino, con un patrimonio inmobiliario y bancario que estaba valorado en unos 600.000 euros.
Así, aparecían pisos o fincas propiedad del matrimonio ahora fallecido, vendidos en algún caso días después, a precios que multiplicaban varias veces lo invertido en por la fundación en su compra.
Fueron años de lucha judicial y finalmente el pasado año tras un multitudinario juicio la Audiencia Provincial de Ourense, dictaba sentencia condenatoria en la que acusa a Benito Moure como autor responsable de un delito continuado de apropiación indebida, a la pena de “cinco años de prisión y diez meses de multa, a razón de una cuota diaria de seis euros, con “inhabilitación especial para presidir, gestionar o representar instituciones de carácter asistencial por el tiempo de tres años”. También se le condena a reintegrar al caudal hereditario de los fallecidos, los cónyuges Edelmiro Nogueira Villanueva y María Vázquez (el matrimonio asistido en la Fundación), la suma de 573.673 euros con el interés legal del dinero desde el momento en que las distintas partidas que la integran fueron detraídas de las cuentas bancarias o por venta de inmuebles”, dice textualmente la sentencia.
Hace apenas dos días, Benigno Moure pedía el alta voluntaria en el CHOU, cuya habitación 722 en la que se alojaba, fue un auténtico deambular de visitas, entre ellas el obispo Luis Quinteiro Fiuza, quien al igual que los anteriores prelados de la diócesis, no se pronuncia públicamente sobre la condena de uno de sus sacerdotes, pero mantienen devoción y tiene como consejo a un cura Moure, que ha supuesto un activo patrimonial para la diócesis.
Mientras el sacerdote, menos aguerrido que antaño pero con el mismo afán emprendedor, “tiene en marcha el primero balneario para grandes dependientes de Europa”, advierte un colaborador, no para de repetir a sus próximos que “si hay que ir a la cárcel iré, también crucificaron a Jesucristo, pero yo soy inocente”.
Su abogado, José Manuel Orbán sigue apurando trámites para evitar lo inexorable. “Esos quince días que se le dan de plazo para ingresar en prisión son relativos, pues empiezan a contar después de que hayan sido notificado, y eso no ocurrió”, afirman fuentes de la defensa.
El único hombre capaz de declarar en público que las termas municipales de Ourense, las que visitan cada día miles de bañistas, no reúnen las condiciones sanitarias necesarias para el baño y tienen gérmenes “y eso lo repito donde haga falta” añade, está a la espera de su destino y pasándose por alto toda prescripción médica, sigue metiéndose entre pecho y espalda sus cuatro o cinco cajetillas de tabaco negro y algún puro.
La defensa que ha pedido una aclaración al Supremo para ganar tiempo, mientras presenta un recurso de amparo acudirá a todas la vías legales, y podrían pedir el indulto. Todo está previsto para que la Fundación funcione con o sin Moure. Además los bienes de la fundación no pueden venderse y si se disuelve irán al Obispado o la Xunta.
Compañero de estudios de Rouco y el Padre Silva
Hace unos días el arzobispo de Madrid Rouco Varela y parte de su curia tomaron un fin de semana de relax episcopal en el balneario de Laias, en Ourense, propiedad de la Fundación San Rosendo aunque explotado por Caldaria Hoteles. Dicen que pagaron a tocateja. No eran clientes asistenciales .
Rouco fue compañero de estudios sacerdotales de Benigno Moure en Salamanca y Jesús Silva, el padre Silva compañero de promoción en el Seminario de Ourense. Tres hombres y un muy distinto destino, aunque la historia de Moure es única e intransferible Ingresó en el Seminario de Ourense con 10 años, donde estudió Filosofía y Humanidades y luego y Teología y Derecho Salamanca. Ya siendo coadjutor de Xinzo (Ourense”, fundó una radio y como delegado de Cáritas arrancó haciendo 100 pisos sociales, centros de formación agraria o una escuela que enseñó como utilizar un water o que era un bidé a los emigrantes que partían a Europa.
|
|
| CONÓZCANOS: CONTACTO | FARO DE VIGO | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | CLUB FARO DE VIGO | ACERCA DE ED. GALEGO | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||