JUAN CALVO / CANGAS
Los conductores vivieron ayer una jornada llena de dificultad para atravesar Cangas. Las retenciones se prolongaron por varios minutos y la Policía Local se vio obligada a aplicarse para dar salida a un atasco que mantenía colapsada la entrada a la villa en la avenida de Ourense. Las obras de limpieza de la calle Noria fueron causa principal del problema que los agentes solucionaron con solvencia. Los vecinos había pedido en reiteradas ocasiones al Concello que limpiara la citada vía, en la que el lodo se acumulaba por culpa de las obras de reparación de los daños de la riada.
Los comerciantes habían solicitado al concejal de Obras, Pío Millán, la limpieza de la mencionada vía. La tarea se había fijado para ayer. La Policía Local había advertido de que no aparcaran los coches en la vía pública con el fin de que la limpieza se pudiera realizar mejor. En principio no se pensó en cortar el tráfico, pero después, tras ver que el agua que arrojaban las mangueras salpicaba piedras y podía dañar a los vehículos que pasaba, se decidió cortarlo (excepto para el tráfico pesado), que se desvió por la calle Reboreda. Poco a poco (a partir de las 10.00 horas) el tráfico fue más intenso y la salida a la avenida de Ourense se volvió lenta.
Sobre las 12.00 horas, la Policía Local tuvo que personarse en el cruce para agilizar una circulación que amenazaba con colapsarse por culpa de un camión.Uno de los que padecieron las circunstancias del tráfico fue el calculador matemático , Jaime García Serrano, que llegó tarde a su cita con los cangueses.