GONZALO MARTÍNEZ - CANGAS
La corporación de Cangas debatirá en el próximo pleno la aprobación de una ordenanza de protección y posesión de animales de compañía, tanto domésticos como salvajes en cautividad, que regula las condiciones a cumplir en el ámbito privado y en espacios públicos, condiciona su ubicación en los núcleos habitados y establece sanciones para los infractores –dueños de los animales y de las instalaciones– que van desde 30 euros, en los casos más leves, hasta 15.000 euros, en los considerados muy graves. El concejal de Medio Ambiente, Jesús Graña, ya entregó el documento a los representantes de todos los grupos políticos, que hoy lo analizarán en comisión informativa como paso previo a su debate plenario.
La ordenanza se divide en una decena de títulos que comprenden las obligaciones de los dueños y poseedores de animales, la tenencia de ejemplares potencialmente peligrosos, los domésticos para el consumo familiar, las medidas de protección, animales abandonados, agresiones a personas, medidas de protección, animales abandonados, concursos y exposiciones, infracciones y sanciones.
Como regla general, se establece que la posesión de animales domésticos está sujeta al cumplimiento de las condiciones higiénicas adecuadas, ausencia de riesgos sanitarios y que no ocasionen peligro o molestias a los vecinos. Por las noches no podrán ocupar balcones, terrazas o espacios donde sus sonidos o ruidos perturben el descanso vecinal.
El nuevo reglamento prohibe expresamente maltratar o agredir físicamente a los animales, adiestrarlos para la pelea o el ataque, venderlos en puestos ambulantes, utilizarlos como reclamo publicitario o para mendigar, alimentarlos en la calle, trasladarlos en medios de transporte público o sacrificarlos sin causa justificada, entre otros. Los propietarios están obligados a retirar de inmediato las deposiciones en la vía pública, así como a llevarlos con correa y bozal u otros métodos, dependiendo de la especie animal.
El Concello obliga a identificar a los animales con microchip, registrarlos y comunicar su pérdida, desaparición, venta u otra circunstancia relevante, en especial si se trata de perros peligrosos, con requisitos más complejos. El incumplimiento de las obligaciones se castiga con multas leves (de 30 a 300 euros, que impone el alcalde), graves (de 301 a 3.001 euros, a cargo del director xeral) y muy graves (de 3.001 a 15.000 euros), competencia del conselleiro de Medio Ambiente.
Gallinas, conejos, caballos o abejas, condicionados por los vecinos
El título IV de la nueva ordenanza regula la posesión de animales domésticos para el consumo familiar o su disfrute, como es el caso de las aves de corral, palomas, abejas, conejos o caballos, cuya cría en domicilios particulares o instalaciones adyacentes está condicionada a que las circunstancias higiénico sanitarias derivadas de la actividad y del número de animales no comporten un peligro o una incomodidad para los vecinos. El Concello podrá exigir el cese de la cría de estos animales cuando no se respeten los requisitos, y la existencia de cuadras o granjas en las que se desarrolle como actividad económica deberá ajustarse a la normativa de actividades clasificadas.
Medidas de promoción de la fauna salvaje
El texto a debate recoge el compromiso del Concello de promover el conocimiento y respeto de la fauna salvaje, la diversidad biológica en espacios municipales, evitar el uso de venenos y repoblar las especies en peligro, entre otros.