JUAN CALVO - CANGAS
Un grupo de jóvenes disfrazados que disfrutaban del Entroido de O Hío localizaron ayer en una casa abandonada de Viñó el cadáver de un hombre de 46 años de edad, en avanzado estado de descomposición. Pasaban de las 14.00 horas cuando Abel Núñez, David Álvarez e Iago Piñeiro entraron en la citada casa buscando un lugar recogido para comer, haciendo un descanso en el Entroido de O Hío. Nada más entrar en la vivienda de tres plantas, sin rematar, sita en el medio de un bosque pegado a la carretera de Donón, se alertaron por el mal olor que había. Esta circunstancia y un reloj que había en la puerta de entrada les hizo sospechar de que algo anormal sucedía. Pese a todo, entraron, y localizaron lo que podía ser una persona. No respondía, así que uno de los jóvenes decidió mover el bulto sospechoso con el pie. Pronto comprobaron que los gusanos salían del interior de un cuerpo en estado de putrefacción. El olor era insoportable, pero aún así este grupo de amigos pudieron comprobar que tenía el pelo rizo y las piernas muy negras. Uno de ellos decidió subir a la tercera planta. Allí pudo ver muestras inequívocas de que la casa estaba siendo habitada por el fallecido. Había hasta tres bicicletas, una bombona de campingás y basura acumulada, además de una pulsera en la ventana con el nombre de Francisco. Tras avisar al 112, una patrulla de la Guardia Civil se personó de inmediato en la zona. Aprovechó que los cientos de personas que "corren" el Entroido de O Hío habían parado para comer en Nerga, para pasar sin problemas por la carretera. Más tarde llegó la Policía Judicial, acompañada de la forense.
La patrulla de la Guardia Civil pudo escuchar el comentario de los vecinos que aseguraban que una persona de Nerga habitualmente se cobijaba en la citada casa. En un primer examen, la Guardia Civil sospecha de que la muerte se debió producir hace 4 o 6 meses . Un dato que corrobora esta tesis es que la cara aparecía ya prácticamente descompuesta.
Aunque no transcendió el nombre del fallecido, la Guardia Civil localizó una cartera con documentación y un bote de agua inyectable cerca del cadáver, cuyo tórax estaba introducido en una arqueta. La descomposición del cadáver es tal que la Guardia Civil no puede asegurar que el muerto sea la persona que figura en la documentación encontrada y de la que hablan los vecinos y si su muerte fue violenta. No aparecieron jeringuillas, ni papel de fumar en la casa. Se espera que con la autopsia se pueda saber algo más hoy sobre las circunstancias de la muerte, aunque será difícil por el estado del cadáver.