CRISTINA G. - CANGAS
Las 55 trabajadoras que forman parte del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal de la conservera Lago Paganini de Cangas, que quedó destruida en un incendio en la madrugada del 18 de diciembre pasado, han empezado a recibir las cartas del Instituto Nacional de Empleo (Inem) para cobrar a partir del día 10. Desde el 18 de diciembre, las mujeres no percibieron más que la mitad del mes que trabajaron hasta el incendio y esto supone un cierto alivio para la situación económica de estas trabajadoras. Esperan que la Xunta aporte el aval económico que el empresario necesita para poder volver a la producción en la nave de la conservera Sancomar, en el área industrial de A Portela, en Cangas. El empresaro estimó en algo más de un millón de euros el aval que necesitaría de la Xunta y que no significa otra cosa que la Adminisración autonómica apoye a un banco para que entregue el dinero al empresario, que lo devolverá como un crédito.
Precisamente, esta semana es crucial para el futuro de la conservera Lago Paganini y de sus 65 trabajadores fijos (55 están en el ERE temporal de seis meses y 10 siguen en activo por cuestiones de mantenimiento de la empresa). El alcalde de Cangas, José Enrique Sotelo, anunció para mañana viernes la visita del conselleiro de Industria, Javier Guerra, que confirmará el importe a avalar a la conservera. Industria no quería ayer adelantar nada al respecto en espera de la visita del conselleiro, que podría previamente reunirse con las trabajadoras. Por lo de pronto ellas no han recibido ninguna comunicación de la Xunta.
Mientras tanto, crece la incertidumbre y el paro en Cangas ya que el ERE ha contribuido también al incremeneto del desempleo en este municipio, al cerrarse enero de 2012 con 109 desempleados más respecto a diciembre de 2011. En enero, una docena de las trabajadoras del ERE estuvieron empleadas para finalizar los pedidos de Paganini trabajando en una conservera en Vilaboa. A principios de este mes, volvieron al ERE. El problema es que hasta el 31 de diciembre, los ERES de suspensión, como éste, no "comía" paro, a partir de enero sí proue existe un vació legal en este sentido.
El cierre de esta empresa, de no salir adelante los avales necesarios, supondría dejar en la calle a 65 trabjadores -todas mujeres excepto dos hombres que son el camionero y el mecánico- además de suprimir entre una veintena y una treintena de contratos temporales. En los tiempos de más actividad, la empresa empleaba a trabajadores eventuales y la plantilla podía llegar a los 80 o 90.