G.M.P./F.G.S./D.G.P. - O MORRAZO
La suspensión durante cuatro horas (entre las diez de la mañana y las dos de la tarde) del servicio de transporte marítimo de pasajeros que comunica Cangas y Moaña con Vigo, así como el amarre obligado de parte de la flota pesquera de bajura fueron las consecuencias más llamativas del temporal de lluvia y viento que azotó ayer la comarca, con rachas superiores a los 100 kilómetros por hora, que fueron amainando por la tarde.
La paralización del transporte de ría fue ordenado por Salvamento Marítimo tras las primeras rutas de la mañana, que se realizaron con mar muy rizado y fuerte viento. Además, numerosos barcos mercantes en tránsito por el litoral gallego pidieron refugio en el interior de la ría en los momentos de más intensidad. Lo mismo hicieron la mayoría de embarcaciones de pesca, que permanecieron amarradas a puerto, con la excepción de los navalleiros, que faenaron en Cíes, y los ameixeiros, que prefirieron el litoral de Arcade y otras zonas del interior de Rande para esquivar el temporal.
El sector del enmalle y del pulpo son los más afectados por el mal tiempo de los últimos días, que les impide salir a faenar desde el lunes, en una época que concentra las mayores expectativas de ventas y precios de todo el año. "É unha lástima, porque o polbo está acadando uns precios en lonxa extraordinario, entre 9,50 e 10 euros os maiores de dous kilos", señala el patrón mayor de la cofradía San José, de Cangas, Evaristo Fernández, que enmarca esas cifras en la escasez de producto procedente del caladero marroquí.
La situación en Bueu es muy similar y esta semana solo pudieron salir a faenar los barcos del marisqueo y los navalleiros. "O sector vive ao día e cobra por semana, co que esta situación supón un quebranto importante", afirma el patrón mayor, José Manuel Rosas, que indica que se quedaron en tierra unos 70 barcos y más de 150 marineros. Las previsiones meteorológicas apuntan a una mejoría del tiempo por la llegada de un anticiclón desde el Atlántico, y el sector del mar lo afronta con más optimismo, aunque creen que no será suficiente para recuperar lo perdido esta semana.
En Moaña, por su parte, los cerca de 70 barcos adscritos a la cofradía permanecieron ayer amarrados. Sin embargo, en la última semana apenas hubo paros forzosos. Solo las siete embarcaciones que faenan fuera de la ría estuvieron amarradas. El resto trabajó con normalidad hasta ayer. En su mayoría mariscaron en Tirán y la ensenada de San Simón.