C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Un vecino de Domaio, en Moaña, Óscar R. D., se enfrenta a una petición de condena de 8 años de prisión por parte del Ministerio Fiscal como presunto autor de un delito de agresión sexual cometido contra la que había sido su pareja sentimental. En el juicio que se celebró ayer en la Sección Cuarta de la Audiencia de Pontevedra, el acusado negó los hechos que se le imputan y aseguró que nunca violó ni agredió a esta mujer.
Según manifestó al tribunal, ambos habían sido pareja hasta apenas unos días antes de que se produjeran los hechos, el 21 de noviembre de 2009. Aquel mediodía se encontraban ambos en el domicilio del acusado en Domaio cuando, según su versión, fue la víctima la que le propuso mantener relaciones sexuales, algo a lo que se negó el acusado. Asegura que la mujer continuó insistiendo en mantener relaciones hasta el punto de que "ella intentó bajarme los pantalones pero yo no quise". Añade que, tras rechazarla, ella "me escupió" y entonces él la siguió hasta que ella se encerró en el baño. "Debía tener miedo a que yo le hiciera algo, aunque nunca la toqué ni insulté", dijo Óscar R. D., quien asegura que lo único que hizo fue insistirle en que saliera del baño y en que se fuera de su casa, lo que finalmente ocurrió, según su versión.
El acusado reconoció que en días posteriores envió varios mensajes a la víctima en la que le llega a pedir perdón. El fiscal que ejercía la acusación pública le preguntó por la razón por la que le pedía perdón a su expareja a tenor de que los hechos que acababa de relatar no describían una conducta inadecuada por su parte. Óscar R. D. manifestó que "lo que quería era que mi relación con ella acabara bien". Afirmó que la mujer se encontraba a tratamiento y que fue él quien rompió la relación por lo que sentía cierto grado de culpabilidad por la situación emocional en la que pudiera quedar su expareja. Tras varios mensajes sin obtener ninguna respuesta por parte de la víctima, el procesado asegura que, como no le contestó, entonces "la envié a la mierda", quería comunicarle que "no quería saber nada de ella, para mí estaba muerta aunque no en el mal sentido de la palabra". El acusado insistió en negar los hechos y atribuye la denuncia de su expareja a los celos que sentía tras haberla dejado.
Tras el acusado prestó declaración la víctima, un testimonio que se desarrolló a puerta cerrada por lo que no trascendió su contenido. En cualquier caso, el fiscal mantuvo al finalizar el juicio su petición de ocho años de prisión para el acusado. Según su relato de los hechos, fue el acusado, con quien la mujer acababa de romper hacía tan solo unos días, quien propuso a la víctima mantener relaciones sexuales algo a lo que ella se negó. Pese a ello, el acusado se abalanzó sobre la mujer, la tiró en la cama y venció su resistencia, añade el Ministerio Público. En un momento dado en el que la víctima logró levantarse de la cama, el procesado la cogió "fuertemente por el pelo y los brazos" y la tiró de nuevo sobre la cama, "dándole una bofetada y tapándole la boca mientras le decía que como gritase la mataba a hostias" hasta que, según el escrito de acusación, consumó el acto sexual.
Asegura el Ministerio Público que, inmediatamente después, el procesado la insultó y le dijo: "Ahora ya te puedes ir, no quiero volverte a ver, me das asco", al tiempo que le propinó otra bofetada en la mejilla izquierda.