DAVID GARCÍA - BUEU
Los responsables del Concello de Bueu entonaron ayer el mea culpa y admitieron la "omisión" del proyecto arqueológico solicitado por la Dirección Xeral de Patrimonio en la autorización para construir el tanatorio municipal. Ese permiso data de principios del año 2009 y según admite el propio alcalde, Félix Juncal, "non caimos na conta de que agora había que facer unhas excavacións e sondaxes mecánicas". El regidor se reunió esta misma semana con responsables provinciales de Patrimonio y confía en que las obras se puedan retomar en escasos días.
El consistorio contrató ya a un arqueólogo, que en primer lugar elaborará un informe sobre el espacio que ocupará el edificio y en base a sus conclusiones se espera que el departamento autonómico autorice el reinicio de los trabajos en pocos días. A continuación el técnico realizará un trabajo de campo sobre el resto de la parcela, que tiene una superficie de 6.000 metros cuadrados, para comprobar si existen más restos de interés.
El estudio arqueológico es una exigencia de Patrimonio debido a que en el entorno hay dos mámoas, una de ellas en la propia parcela. Juncal se comprometió en la reunión de esta semana a que las obras irían acompañadas de una intervención para recuperar y poner en valor estos elementos, que formarán parte de las zonas verdes anexas al tanatorio. La actuación incluirá la colocación de paneles con información sobre las mámoas, su significado e historia.
Desde el gobierno argumentan que la paralización de las obras se decretó en un momento en el que los trabajos estaban interrumpidos, a la espera de que la contratista recibiese el material necesario para proseguir con las obras.