A.M. - CANGAS
Belén es una canguesa de mediana edad que sufre contracturas en el hombro y en el glúteo, y además tiene problemas musculares en la columna vertebral. Cuando acudió al médico porque no se sentía bien, éste le dio vez para realizar unas sesiones de rehabilitación y ella estuvo de acuerdo. El problema llegó cuando le informaron de que la lista de espera era de más de un año. "Los dolores me empezaron a ir a más por la espera y no me quiero ni imaginar lo que habría ocurrido si no llego a acudir a un servicio privado". Estuvo yendo a rehabilitación particular hasta que, un año y medio después de que lo solicitara, la llamaron para que acudiera al Centro de Salud de Cangas para las sesiones de fisioterapia. "Si tienes dolor buscas la solución donde sea" cuenta, aunque la alternativa de ir a un centro privado no es la mejor opción para muchos vecinos de la comarca que confían en la sanidad pública.
"Nadie se responsabiliza"
José, también vecino de Darbo, ha recurrido a la misma solución que Belén. Su mujer se cayó en el paseo de madera en Rodeira porque los tornillos del borde de una de las tablas estaban flojos. Ésta se levantó por el otro lado propinándole un golpe en un brazo y en una pierna. Incapaz de dormir por las noches por culpa del dolor, el médico de cabecera les remitió a Povisa donde, a su vez, los mandaron con opción preferente a realizar la rehabilitación en el Centro de Salud de Cangas. Allí les dieron un número y, como observaron que la cosa tardaba demasiado, preguntaron cuánto tiempo tendrían que esperar, y así se enteraron de que había gente desde 2008. Ante la impotencia por esta situación, decidieron ir a un centro de rehabilitación privado. "Nadie se responsabiliza", comenta enfadado. Pero, por si sus problemas fueran pocos, cuando acudió al Concello para informar del mal estado del paseo, que, además, tiene tornillos que salen de la madera –"lo que es un peligro sobre todo ahora en verano, con la gente caminando descalza", advierte–, la respuesta fue nula.