ANA MOLANES- CANGAS
Si alguna vez ha tenido algún accidente o emergencia estará de acuerdo en que el trabajo de los operarios de Protección Civil es casi indispensable. Los cinco empleados y cuarenta voluntarios que forman su plantilla se encargan de que, día a día, la vida de los vecinos sea más segura. La prevención es una de las máximas del grupo que lleva funcionando desde 1992, por ello, cuando pueden acuden tanto a dar charlas de primeros auxilios en los colegios como a acondicionar una carretera que se ha manchado con gasóleo. El grueso de su actividad lo desarrollan en verano, y el invierno es una época fundamental para analizar los errores del año anterior y "Prevenir" con mayúscula.
"El mejor premio es no tener ningún herido ni fallecido" explica Cesáreo Coya, responsable de Protección Civil en Cangas, cuando se dirige a los chicos que realizan la prueba para ser socorristas. Pretende concienciarles de que la vida de otras personas está en sus manos. Por ello, este año las pruebas de selección se han endurecido y el próximo verano los aspirantes al servicio de salvamento deberán realizar también una prueba de primeros auxilios. El servicio de socorrismo del municipio es uno de los puntos fuertes de esta organización. Gracias a ellos, este año Cangas tiene el Distintivo de Excelencia en Salvamento y Socorrismo, por atender tanto a las playas de bandera azul como a las otras del municipio. El protocolo de Protección Civil contempla que, una vez se envía a los socorristas a las playas, éstos deben informar de la temperatura máxima en cada arenal, la del agua y la radiación ultravioleta, para que los bañistas sepan qué tipo de protección solar aplicarse.
"Las comunicaciones juegan un papel muy importante", cuenta David, un voluntario de la agrupación. Y es que el trabajo en equipo prima sobre todo lo demás. Desde que asisten a un incendio hasta que ayudan en un accidente, nunca lo hacen solos. Si lo hicieran, las posibilidades de fallar aumentarían y no se lo pueden permitir porque ellos son los encargados de proteger a los vecinos de la comarca ante las catástrofes que puedan sufrir.