G.M.P. - CANGAS
La plantilla de recogida de residuos sólidos urbanos ratificó ayer en asamblea la postura fijada por sus representantes sindicales en las negociaciones del convenio colectivo con la empresa GSC, que se resume en el rechazo frontal a la oferta presentada por la adjudicataria (convenio por tres años y subida de salarios igual al IPC) y su determinación a exigir un acuerdo por sólo un año y una subida del IPC más 1,5%. "Os traballadores consideran que aceptar outra cousa sería un paso atrás, polo que o próximo martes levaremos a mesma proposta á mesa de negociación", señaló la sindicalista de la CUT Maruchi Álvarez, que participó en la asamblea junto a su compañero Manolo Camaño.
A la reunión acudió la "práctica totalidade" de la plantilla, integrada por unas 40 personas, con la excepción de "un par de traballadores que están de baixa", y la decisión se adoptó por "unanimidade" , según aseguró la representación sindical, que también se mantiene firme en su propuesta y espera que sea la empresa la que "mova ficha" y se presente a la reunión el martes con una nueva propuesta que responda a las exigencias de los trabajadores.
La sombra de la huelga
"Se ese achegamento non se produce, xa se verá. A decisión a tomará a asamblea o próximo martes ou mércores pola noite", anuncia Maruchi Álvarez, que no quiere hablar de huelga, pero sí de la "conveniencia" de que la firma del nuevo convenio colectivo "non se dilate más alá de mediados de agosto", ya que "non sería normal asinar no mes de novembro un convenio só para o ano 2010".
Aunque los trabajadores realizarán el servicio "de forma normal" mientras se mantienen las negociaciones, algunos representantes políticos y sociales ven con preocupación que las posturas se mantengan alejadas en pleno verano (época en la que suele resurgir el conflicto en el sector), cuando la comarca multiplica su población y las posibles consecuencias sanitarias obligan a buscar soluciones.