DAVID GARCÍA - MOAÑA
Las mariscadoras de Moaña llevan casi una semana sin poder salir a trabajar. La razón de este paro forzoso hay que buscarla en la marea roja que afecta a las rías gallegas desde hace varias semanas y que afecta a la totalidad de los bancos marisqueros del litoral moañés. Esto impide la extracción de especies como la almeja, berberecho o navaja. "Non podemos facer nada e isto cóllenos fatal porque ata o de agora estabamos vendendo bastante ben o producto", señala la presidenta de la agrupación de mariscadoras de Moaña, Valentina Calvar.
Este colectivo agrupa a más de 130 mujeres, que ahora sólo pueden dedicarse a trabajos de limpieza en las playas y de vigilancia del marisco. "Pero iso non da cartos e o seguro e as facturas hai que pagalas igual", lamenta Calvar. La Ría de Vigo se divide en cuatro zonas de trabajo (una de ellas se subdivide en dos) y la única que está cerrada es la número dos, que abarca todo el litoral de Moaña: desde la playa del Canabal y hasta la parroquia de Domaio. La prohibición de mariscar incluye tanto al sector de a pie como al de a flote, pero éste tiene la posibilidad de dirigirse a la zona tres, situada hacia el interior de la ría (en Vilaboa), porque la toxina todavía no le afecta de lleno y se mantiene abierta.
La esperanza del colectivo es que el cierre "sexa o máis corto posible". La agrupación volvió al trabajo el pasado mes de junio después de otros dos meses de paro, en esa ocasión debido a la veda a la que obliga la Consellería do Mar. Pese a que el área de trabajo de las mariscadoras abarca todo el litoral de Moaña éstas tienen organizado un sistema de rotación de zonas para permitir la recuperación de los recursos marisqueros. Hasta el cierre decretado a mediados de la semana pasada estaban mariscando en Meira, aunque tocando algunos puntos de Moaña y Domaio.
Episodio habitual
La presencia de toxina en las aguas de las rías es un proceso natural con el que el sector del mar se ha acostumbrado a convivir. "É habitual que polo menos un par de veces ao ano e por estas épocas que haia un cerre destes", reconoce la presidenta de las mariscadoras moañesas. De todos modos eso no impide que el colectivo lamente los perjuicios que le causa, a lo que también hay que unir la crisis económica. "Aínda que agora se vendía ben o produto é moi difícil que se volva a recuperar o nivel de prezos de antes", señala escéptica Valentina Calvar.
La marea roja también está afectando de lleno a los polígonos mejilloneros de la comarca de O Morrazo. Las bateas de Liméns, Aldán, Moaña y Bueu están cerradas y desde el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) señalan que este episodio está todavía en una fase "ascendente".