JUAN CALVO - CANGAS
La segunda quincena de julio se empieza a notar. Tan sólo este fin de semana, la Policía Local puso más multas que en los primeros 15 días de julio: nada más y nada menos que 150. Todas ellas en las playas. Los agentes, sobre todo de la patrulla de tarde, se tuvieron que multiplicar para dejar expedita la zona de evacuación, esa en la que tanto se insiste desde la Concejalía de Tráfico y Seguridade. La campaña de este departamento solicitando la colaboración ciudadana para que se aparcara bien en los accesos a las playas fue bien asimilada por la avanzadilla de turistas, pero con la llegada de la segunda oleada, el caos de tráfico a las playas regresó.
La concejala de Tráfico e Seguridade Cidadán, María José Vilas, afirma que la situación del sábado y ayer en las playas de Areabrava, Areacova, Barra y Viñó era insoportable. Los agentes hicieron uso masivo del talonario de multas (una sanción de este tipo alcanza los 300 euros), pero la edil insiste en que ni ella ni el Concello de Cangas tienen ningún afán recaudador, que lo que importa es que se respeten las señales instaladas en las zonas de playa, ya que es importante porque, además de no entorpecer el tráfico, salva vidas. Esta semana, el departamento que dirige María José Vilas volverá a iniciar una campaña de concienciación para captar a los nuevos turistas y poner freno al caos de este fin de semana. María José Vilas afirma que lo que quiere es colaboración ciudadana, no multas y multas, que lo importante es que la gente esté concienciada de lo importante es que se respeten las señales para que por los caminos que dan accesos a las playas quepan los vehículos de emergencia, bien ambulancias del 061, Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil.
En el apartado de retenciones, el buen tiempo y la mayor presencia de turistas volvieron a provocar largas colas tanto en el corredor como en la carretera P-551. Los conductores tuvieron que armarse de paciencia y ni el marcharse tarde evitó quedar atrapado en las ya famosas colas del corredor. El embudo de la rotonda de Domaio se convierte cada fin de semana veraniego en un obstáculo difícil de superar. Mientras, el desdoblamiento sigue siendo un proyecto, que por lo que parece, tendrá que esperar también cola, pese a la urgencia como consecuencia de los tráficos accidentes mortales.