CRISTINA G. - MOAÑA
La iniciativa de la Cofradía de Moaña, recogiendo la demanda del sector mejillonero, para instalar una fábrica de hielo en la zona portuaria de Domaio, mantiene dividido al municipio, a los vecinos de la parroquia, por un lado; y a los propios grupos políticos. El BNG, que tiene la alcaldía, es el único que se ha posicionado abiertamente a favor de la cofradía en la ubicación de esta fábrica en Domaio porque entiende que estas instalaciones deben estar en zonas portuarias. El PSOE la apoya pero siempre teniendo en cuenta la opinión de los vecinos que ayer en una reunión de colectivos convocados por la Asociación Monte Faro, afín al Partido Socialista, decidió oponerse a la planta. El PP quiere la fábrica en Moaña, de hecho gestionó la financiación en Portos de Galicia y en la Diputación, pero no en Domaio porque considera que el puerto es muy pequeño. Por último InMo tomará una decisión en la asamblea, aunque considera que los grupos están jugando con este asunto poniendo unos en situación delicada a los otros.
Las principales excusas que alegan los vecinos para posicionarse en contra son que el puerto de Domaio está en una zona urbana en donde hay viviendas, un centro de salud y un club de jubilados; además del ruido y el tránsito de camiones que generará.
Desde el sector, se considera que los vecinos están mal informados y piensan que se va a ubicar una fábrica ruidosa de "hacer cubitos de hielo que estará funcionando todo el día, y no es así". Los mejilloneros quieren contar con esta fábrica en Domaio para abastecer de hielo los camiones que cargan en el puerto con el mejillón que se exporta a Italia. En la actualidad están acudiendo a la fábrica de Cambados y dicen que es perder cuatro horas en el trayecto de 12 para colocar el producto en el mercado italiano. "Con 4 horas puedes perder el día de llegada al mercado", dice un bateeiro.
El gerente de la empresa Friasa, Alejandro González, que ha redactado el proyecto de la fábrica, asegura que lo que se pretende construir en Domaio es una pequeña nave con un motor de 7,5 CV, "que es poco más que un congelador". La nave se ha diseñado con unas dimensiones de 10x6x8 para producir en 24 horas 10.000 kilos de hielo, en escama, y un recinto de almacenaje de 5x3x3,5 para 15.000 kilos de hielo. Junto a la nave se dispondrá una unidad de pesaje electrónico a la salida del producto. La instalación incorpora un sistema de soplado para el trasvase del hielo desde la cabina de almacenamiento a su destino final (camiones), mediante un sistema de bomba de soplado y conducto de trasvase.
Según el empresario, la sala de máquinas está diseñada y acondicionada para evitar la transmisión de ruidos. La producción de ruido, en horario de 8 a 20 horas será de 52 decibelios (Db) y en horario nocturno, de 20 a 8, de 40 Db. Además se prevén medidas correctoras antivibraciones para evitar que las vibraciones ocasionadas por los compresores sean molestas.
El empresario asegura que no puede entender cuál es el problema que plantean los vecinos porque "el ruido máximo será de 55 Db de 8 a 12.00" y además la fábrica se ha diseñado en hierro con paneles en sandwich muy similar al edificio del Centro de Salud para no romper la estética del entorno.