CRISTINA GONZÁLEZ - CANGAS
Amarrado en las instalaciones del puerto deportivo de Cangas, el trimarán "Quetzalcoatl", de 14,40 metros de eslora, no pasa desapercibido. Construido en la Bretaña francesa, está decorado en naranja con la figura del dios azteca que le da nombre y que simboliza la sabiduría y la cultura. Siempre fue el sueño de su dueño, el francés Pascal Bouche, de 40 años, que un buen día, con su mujer Yvane, de 33, decidieron vender la casa de París, el coche, todas las propiedades, dejar sus trabajos, comercial de informática él y urbanista ella, para meterse en la aventura de construir un barco y recorrer el mundo con sus hijos, las niñas Nohann, que hoy tiene 8 años; y Galahann, de 7; y el pequeño Uruhann, de 2, además del gato Bottine. Hace cinco años empezaron a trabajar en la construcción del trimarán, de aluminio, en la Bretaña francesa y durante los últimos meses del año pasado ya vivieron a bordo amarrado a puerto hasta que el pasado 22 de abril, en Lorient, llegó el gran día. Hace ahora un mes comenzaron la aventura de dar la vuelta al mundo durante 7 años haciendo más de 60 escalas. La ruta prevista les lleva por España, Portugal, Marruecos, Brasilia, Venezuela, Colombia, Cuba, Perú, Pascua, Polinesia, Australia, Filipinas, India, Madagascar, para seguir rumbo hacia Israel y después adentrarse por el río Volga y por canales hasta el Báltico y siguiente escala en Finlandia hasta acabar en Francia. "Serán 2 años de navegacion y 5 de escalas", aseguran Pascal e Yvane".
Por el momento el viaje ha transcurrido en perfectas condiciones y en Galicia ya han hecho escala en Camariñas, Coruña, Muros, Portosin y ahora en Cangas. Si algo destaca Yvane de esta comunidad "es que hay parques para los niños por todos lados", comenta.
La educación de los niños
La idea de este joven matrimonio es que su aventura sirva también para desarrollar un proyecto de vinculación de los niños de todo el mundo y para eso creó una red social en internet "Globe2child" a través de la cual da a conocer el método educativo de sus hijos, mediante un sistema por correspondencia conveniado con un colegio francés; y ellos reciban al mismo tiempo las experiencias de niños de colegios de los diferentes países en donde tienen previstas escalas. Yvane asegura que la niña mayor realiza los exámenes en el barco que después remiten a la profesora en Francia que sigue su enseñanza por correspondencia. Con este sistema ya llevan dos años y en poco tiempo tendrá que sumarse la segunda de las hijas.
A través de las gestiones del presidente del Náutico Rodeira, Guillermo Cordeiro, el lunes esta familia visitará el colegio Monterrei en Vigo para contar la experiencia y en donde se grabarán las conversaciones entre unos y otros. Para ello, las niñas de Pascal e Yvane irán provistas de unos cascos con cámaras incorporadas que utilizarán para grabar, y que formarán parte de la película que hagan de todo su viaje.
Vida a bordo
Yvane intentaba ayer a la una de la tarde dormir a los niños en sus literas tras la comida a bordo del "Quetzalcoatl", toda ecológica, mientras Pascal da retoques al barco. El personal del Náutico Rodeira está atento para que no les falte de nada. Cordeiro, que también es un forofo de las aventuras, en el mar, de hecho ya hizo la travesía en solitario Cangas-Caribe, encontró a esta familia en un náutico en A Guía. "Las personas del mar estamos acostumbradas a comunicarnos y hablando con ellos me pedían un sitio que no estuviera tan alejado de Vigo porque carecen de medios de transporte y les propusimos Cangas. Aquí se pueden desplazar en los barcos del transporte de pasajeros".
Lejos de sus familias, la mujer asegura que sus padres sí que tienen mucho más miedo que los de Pascal y que sus abuelos se entristecieron porque pesaban que sería la última vez que los iban a ver. Pero también dice que a través del teléfono (tienen sistema vía satélite en el barco) están en constante comunicación. Ellos aseguran que no tienen ningún miedo a esta aventura.