CRISTINA G. - CANGAS
El fallecimiento de un niño en Pazos de Borbén atacado por el perro de raza pit bull, propiedad de la familia, ha despertado un sentimiento de rechazo hacia estos animales, que desde hace unos años se han puesto de moda. Rosetta Álvarez, natural de Vigo aunque reside en Cangas desde hace un mes, ha vivido en propia carne la ira de los vecinos hacia estos animales. Ella es propietaria de un bull terrier blanco, que se confunde fácilmente con un pit bull y cuando paseaba el animal por Rodeira fue increpada por varios vecinos que le exigían que lo llevara con bozal.
Asegura que el perro, de nombre "Goliath", lo compró su hijo hace diez años y que cuando el joven se independizó ella y su marido se lo quedaron y lo criaron "¡y eso que yo era anti perros, no los quería en casa. Pero hoy doy la vida por él!". Asegura que en todo este tiempo nunca le ha dado ningún problema, todo lo contrario, asegura que "han sido más anécdotas buenas que malas" y dice que está muy agradecida a este animal que "sabe perfectamente el estado de ánimo de una persona y hace mucha compañía. En Vigo vivía mi madre en la casa y el propio perro nos alertaba si notaba que le pasaba algún problema de salud".
Rosetta Álvarez asegura que "cualquier perro con boca hace daño", pero insiste en que deben ser los propietarios de los animales los que se preocupen de adiestrarlos y educarlos. Aclara que el bull terrier no está catalogado como Perro Potencialmente Peligroso, al contrario que el pit bull, que se diferencia porque tiene una mandíbula más grande. Eso sí, reconoce que su perro tiene una mandíbula grande pero en su caso nunca le ha dado el más mínimo problema, ni incluso cuando se le castiga: "Nunca respondió ante un castigo, agacha las orejas". Quiere dejar claro que ellos tienen el animal en regla, dado de alta en el censo de animales de todo tipo en el Concello de Cangas y con su correspondiente cartilla de vacunación, algo que cree que las fuerzas del orden deberían de exigir en la vía p´`ublica. Insiste en que este perro no tiene por qué llevar bozal ya que no está obligado a ello, y tras el suceso de Pazos de Borbén pide que el Concello les informe sobre los espacios por donde los pueden pasear ya que están recibiendo muchas críticas de los vecinos. También cree que desde el Concello se debería de perseguir más a los propietarios de animales que no cumplen con sus obligaciones como recoger el excremento del animal. Asegura que en Vigo siempre paseó el perro por todas las calles y nunca tuvo los problemas de ahora en Cangas.