C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Vecinos de Cangas, así como marineros y mariscadores de la Cofradía de esta localidad y de otros pósitos de las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa, respaldaron ayer ante el juzgado a José y Francisco Javier Costa García, ambos acusados de un delito de resistencia a la autoridad que, según el fiscal, se produjo en el marco de las protestas que se llevaron a cabo en esta localidad de O Morrazo contra la construcción de un puerto deportivo en los terrenos de Massó.
Unas 200 personas se concentraron en apoyo de estos dos marineros de Cangas durante la celebración del juicio que tuvo lugar ayer en el juzgado de lo Penal 2 de Pontevedra. Ya en la vista oral, los dos marineros negaron los hechos y aseguraron que no sólo no se resistieron a los agentes sino que fueron los efectivos de la Guardia Civil los que actuaron de forma "desproporcionada".
Los hechos se produjeron el 22 de septiembre de 2009 durante una concentración en la que los vecinos protestaban por el paso de los camiones de obra por un camino pese a la prohibición que pesaba por orden del Concello. Según su declaración ante la juez, José Costa transitaba por este camino cuando se acercó un coche sin ningún tipo de rótulo identificativo del que se bajaron dos hombres que le dijeron que eran guardias civiles. "Venían en actitud agresiva y muy nerviosos", dijo. Afirma que le pidieron el carné y que cuando echó la mano al bolsillo para sacar el DNI y mostrárselo lo agarraron y lo engrilletaron. Negó que los hubiera insultado o que se hubiera resistido a ser detenido y declaró que más bien fueron los agentes "los que me llevaron haciéndome daño". Francisco Javier Costa, también acusado, negó que intentara impedir la detención de José y dijo que tan sólo pretendía recoger las llaves de la moto y el móvil de su hermano cuando a él se lo llevaban preso. No obstante, también resultó detenido.
Esta versión fue corroborada ayer en el juicio por el resto de los testigos de la defensa que declararon ayer, la mayoría de ellos eran personas que se encontraban en la concentración y quienes coincidieron al señalar que la actuación policial les pareció "desproporcionada".
No obstante, los guardias civiles que realizaron estas detenciones aseguraron ante el tribunal que, pese a que se identificaron varias veces como agentes de la autoridad y que pidieron a José Costa que mostrase su documentación en varias ocasiones, este se negó e incluso intentó escapar de ellos en varias ocasiones para buscar refugio entre el grupo de manifestantes. Además, aseguraron que se resistió a ser detenido y que profirió insultos hacia los agentes, al igual que hizo el resto del grupo y también su hermano.Los increpaban con frases del tipo de "asesinos" o "torturadores", indicaron.
Añadieron que tenían la orden de proteger el paso de los camiones hacia la obra de Massó y que el acusado intentaba obstaculizarlos.
En el caso de Francisco Javier, los guardias civiles afirmaron que, al igual que el resto de los manifestantes, él intentaba "activamente" evitar el arresto de su hermano.
Al término de la vista, el fiscal mantuvo su solicitud de condena de 10 meses de prisión para los dos acusados, mientras que las defensas reclaman la libre absolución de ambos. Los dos acusados fueron aplaudidos a la salida del juzgado y agradecieron el apoyo del sector del mar en una lucha que tiene como objetivo, dicen, luchar contra una "obra ilegal" que tendría un gran impacto sobre los recursos marinos.